La medida afecta a la carne cultivada, que todavía no se comercializa en territorio comunitario
La Unión Europea ha acordado la lista de palabras cuyo uso se prohibirá en los envases de alternativas vegetales. Se incluyen términos asociados a denominaciones de animales y cortes de carne. La medida, además, también afectará a la carne cultivada, a pesar de que esta se forma a partir de células animales, como la carne convencional, y da lugar a los mismos productos con las mismas características nutricionales, de textura y sabor. La denominada «carne de laboratorio» no se comercializa todavía en territorio comunitario. Por todo ello, su inclusión en la censura ha resultado especialmente controvertida.
Los productores dispondrán de tres años para adaptarse a la nueva regulación, si bien la norma todavía tiene que ser ratificada por todas las partes. Este viernes se ultimarán los detalles técnicos del texto, que después se someterá a votación en el Consejo de Agricultura y Pesca. Más adelante, tendrá lugar una votación final en el pleno del Parlamento. Cientos de entidades agrupadas en la coalición No Confusion hacen un llamamiento al Consejo y al Parlamento Europeo para que no apoyen el acuerdo.
Estos son los términos censurados, en su traducción al español:
- Vacuno
- Ternera
- Cerdo
- Aves de corral
- Pollo
- Pavo
- Pato
- Ganso
- Cordero
- Carnero
- Ovino
- Cabra
- Muslo
- Solomillo
- Lomo
- Filete
- Falda
- Costillas
- Paletilla
- Jarrete
- Chuleta
- Ala
- Pechuga
- Muslo
- Chuletón
- T-Bone
- Cadera
- Tocino / Beicon
- Hígado
Algunas de las alternativas vegetales más frecuentes en el mercado por ahora no se verán afectadas, ya que la medida no incluye términos como «hamburguesa», «salchicha» o «nuggets».
Reacciones
La coalición No Cofusion, liderada por la Unión Vegetariana Europea (EVU) y WePlanet, que representa a más de 600 organizaciones no gubernamentales y empresas, ha reaccionado a la noticia con preocupación por lo que consideran una «prohibición innecesaria«. También ha pedido que lleve a cabo una exhaustiva evaluación sobre las implicaciones legales y comerciales del reglamento.
«Esta decisión va en contra de varias prioridades de la Unión Europea, como el aumento de la competitividad, la innovación, la seguridad alimentaria, la asequibilidad, la simplificación y el aumento de los ingresos de los agricultores», ha señalado Rafael Pinto, director sénior de Políticas de la Unión Vegetariana Europea. «Es incomprensible que nuestros responsables políticos se centren en cuestiones inventadas, cuando el mundo está en crisis«, añade.
Por su parte, Rob de Schutter, director de comunicaciones de WePlanet, espera que «la Comisión, el Consejo y el Parlamento reflexionen sobre lo acordado y ajusten mejor sus prioridades a las necesidades de la ciudadanía, los agricultores y las demandas de los consumidores de la Unión Europea. Esta prohibición no ayuda a ningún agricultor. no mejora la vida de ningún consumidor. Existe para proteger intereses políticos minoritarios, nada más. Incluso se prohíben cosas que aún no existen. Se ha ignorado a más de 600 organizaciones, empresas y una petición firmada por más de 350000 ciudadanos».
El acuerdo «envía una señal preocupante para el sector alimentario europeo. Aunque celebramos que se sigan permitiendo algunos términos de uso común, la prohibición de una amplia gama de nombres relacionados con los animales y descripciones de cortes para las alternativas vegetales crea trámites burocráticos innecesarios y barreras comerciales«, sostiene Siska Pottie, secretaria general de la Alianza Europea para los Alimentos de Origen Vegetal. «Esto ocurre en un momento en el que la Unión Europea debería estar impulsando la competitividad y la innovación. Instamos a los responsables políticos a que colaboren con las empresas alimentarias para garantizar unas normas proporcionadas y coherentes que apoyen la innovación, la inversión y las cadenas de valor alimentarias sostenibles«, concluye.
La medida también se ha encontrado con la oposición del grupo de Los Verdes del Parlamento Europeo. La eurodiputada Anna Strolenberg ha señalado que «es una pena, ya que Europa debería apoyar a los emprendedores innovadores, en lugar de ponerles nuevos obstáculos«.
Impacto en el mercado
A principios de este 2026, una investigación realizada por Balpro, asociación industrial plant-based de Alemania, estimó que la medida supondría pérdidas de más de 250 millones de euros solo en este país si se aprobara. Otro análisis reciente apunta a pérdidas de hasta 56000 millones de euros en toda la Unión Europea para 2040.
La norma no ha contado con ninguna evaluación de impacto a escala de la Unión Europea. Tampoco se ha llevado a cabo ninguna consulta pública. La Unión Vegetariana Europea define esto como «una omisión sorprendente para una legislación de este alcance, con repercusiones en toda la cadena alimentaria, incluidos los productores, los minoristas, los restaurantes y los consumidores».
La medida también podría generar una oleada de procesos judiciales en toda la Unión Europea, relacionados con la traducción, la interpretación y la aplicación en los países miembros. Todo ello a pesar de que en 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ya dictaminó que la legislación vigente era suficiente para proteger a los consumidores de supuestas confusiones ante las alternativas vegetales a la carne.
«Algunos responsables políticos parecían descontentos con el sentido común y el análisis jurídico de los jueces y decidieron que lo mejor era cambiar la ley. Esto pone aún más en tela de juicio el principio de proporcionalidad y la eficacia del sistema jurídico de la Unión Europea. Ahora es posible que veamos decenas de casos nacionales que arrastrarán el tema por los tribunales durante años», manifiesta Rafael Pinto.
No queda claro en qué medida afectará la norma a productos como los aromatizantes con sabor a carne utilizados por la industria alimentaria en miles de productos que no siempre son alternativas vegetales, como sopas, salsas o patatas fritas. También genera dudas cómo impactará en productos híbridos que combinan ingredientes animales y vegetales, en los que podría poner el foco la industria cárnica para sortear la situación. Estos productos son cada vez más frecuentes en mercados como Dinamarca o Países Bajos, y la confusión que generan en los consumidores puede ser mucho mayor que en alternativas vegetales.
Las organizaciones coinciden en que ningún agricultor se verá beneficiado de la censura. Esta tampoco mejorará el acceso al mercado de nuevos productos ni abordará retos estructurales como los precios justos, el dominio de los grandes minoristas y la necesidad de invertir en las cadenas de suministro locales.
Según WePlanet, para los agricultores, «estas nuevas regulaciones son una distracción de los problemas reales a los que se enfrentan».
Respaldo al lobby cárnico
El Consejo Europeo ha indicado en un comunicado que el objetivo del reglamento es «proteger las denominaciones de la carne y de ciertos productos cárnicos para asegurar la transparencia al consumidor y una competencia justa». También se excusa en que los consumidores puedan tomar «decisiones bien informadas». Durante años, la industria cárnica ha señalado una supuesta confusión en los consumidores como argumento para defender la censura a las alternativas vegetales. El lobby se ha encontrado ahora con el respaldo de la administración europea.
Pero la propia Organización Europea de Consumidoers (BEUC) se ha mostrado contraria a la norma y apunta que lejos de luchar contra la confusión, la facilita: «Los consumidores quieren comer de forma más saludable y necesitan opciones convenientes y asequibles. Estos nombres facilitan las cosas a quienes desean integrar estas opciones en su dieta, y las nuevas normas aumentarán la confusión y, sencillamente, no son necesarias», han sido las palabras del director general de BEUC, Agustín Reyna.
Esta medida no ha sido la única muestra de apoyo de la Unión Europea a la industria cárnica. Mientras la censura a las alternativas vegetales avanza rápido en las instituciones, la Comisión Europea retrasa su respuesta a la Iniciativa Ciudadana ‘End the Cage Age‘, que recopiló más de 1’4 millones de firmas en 2021 por el fin de las jaulas en granjas.


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