Animal’s View analiza en un reportaje las implicaciones de las granjas de invertebrados a nivel global
La organización Animal’s View ha publicado un reportaje acerca de la industria de la cría masiva de insectos. El trabajo analiza el impacto de un modelo productivo que, pese a su narrativa de sostenibilidad, plantea un nuevo dilema ético a gran escala debido a la sintiencia de estos animales, de la que existe evidencia científica.
La cría de insectos se promueve desde hace años como una alternativa sostenible para alimentar a la población. Animal’s View destaca la necesidad de abrir un debate social sobre la responsabilidad ética hacia estos animales.
La proliferación de plantas de cría de insectos como grillos, moscas o gusanos de la harina, también denominados tenebrios, se ha dado en todo el mundo y busca consolidarse en el sistema alimentario. Esta expansión incluye proyectos a gran escala en Europa, con instalaciones diseñadas para producir hasta 100000 toneladas anuales de invertebrados. Las proyecciones económicas del mercado de insectos comestibles reflejan un crecimiento exponencial.

Piensos, snacks, residuos y una explotación animal sin precedentes
Sin embargo, actualmente los insectos se utilizan para la alimentación de peces, aves, y cada vez más, animales considerados de compañía. En algunos países, se incluyen como ingrediente en productos procesados, desde harinas hasta barritas proteicas o snacks.
También se investiga la expansión del uso de insectos en otros ámbitos, como la gestión de residuos ganaderos como el estiércol a través de las larvas de moscas soldado negras, con la promesa de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y eliminar bacterias resistentes a los antibióticos.
Pero «lejos de disminuir la explotación y el sacrificio de los animales que actualmente se utilizan en la ganadería, esto supondría un aumento exponencial de las víctimas de esta industria. Hablamos de cifras astronómicas si sumamos los cientos de billones de insectos. Estaríamos ante una escala de explotación animal sin precedentes«, subraya Animal’s View.
Los insectos actualmente criados y sacrificados por la industria se cuentan por billones: más de 200000 millones de moscas soldado negras, alrededor de 300000 millones de tenebrios, entre 18 y 41 billones de abejas melíferas o entre uno un 100 billones de cochinillas de la laca.
Las condiciones de vida de estos insectos en las granjas están sujetas a las necesidades de la producción industrial, con una alta densidad de individuos en espacios reducidos, manipulación masiva y entornos artificiales. Muchos mueren por ahogamiento, canibalismo o enfermedades.
En el proceso de sacrificio, se utilizan distintos métodos: congelación lenta, trituración en vivo, gases como el dióxido de carbono o exposición a altas temperaturas, ya sea a través de agua caliente, vapor o secado térmico.
¿Los insectos son individuos sintientes?
Aunque sus cerebros son pequeños, numerosos estudios demuestran que los insectos tienen comportamientos complejos. Las abejas, por ejemplo, muestran capacidad de aprendizaje, comunicación y respuestas flexibles ante distintos estímulos.
Animal’s View sugiere que lo relevante a la hora de determinar que un animal es sintiente no es el número de neuronas que posee, sino la organización funcional de estas. Para que pueda existir sintiencia, el sistema nervioso debe incluir órganos de procesamiento de información, como el cerebro o los ganglios nerviosos, y todos los insectos los tienen.

Además, hay investigaciones que han mostrado que los insectos disponen de mecanismos de nocicepción que les permiten responder a estímulos dañinos, si bien algunas especies han sido bien estudiadas, pero sobre otras no existen suficientes estudios.
«Tal como se ha hecho con otras especies animales, dadas las similitudes entre las abejas, por ejemplo, y otros insectos menos estudiados, deberíamos extender la consideración de ser sintiente a esas otras especies», expresa Animal’s View.
A tiempo para el debate
La cría industrial de insectos ha pasado de ser una práctica experimental a consolidarse como un sector estratégico dentro de la alimentación global. Las granjas de estos animales se expanden rápidamente, tanto para la producción de piensos para la ganadería, la acuicultura o los animales de familia como para el desarrollo de productos para consumo humano directo. Sin embargo, mientras la industria avanza, el debate ético sobre sus implicaciones apenas comienza.
Como alternativa, Animal’s View propone dietas basadas en proteína vegetal, avaladas por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Dietética Británica, el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, Dietistas de Canadá o la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos.
«No es necesario recurrir a nuevas formas de explotación animal para cubrir las necesidades nutricionales de la población», indica la organización. «La explotación industrial de insectos avanza hacia su consolidación, y un número incalculable de individuos sufrirá las consecuencias. Nos enfrentamos a una forma de explotación que llevaría el sufrimiento y la muerte de animales a una escala sin precedentes. Sin un debate previo, y una vez que se haya normalizado, será prácticamente imposible decidir sobre ello», añade.
El reportaje completo puede visualizarse a través de YouTube.


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