Los modelos de IA a menudo pasan por alto las implicaciones éticas en algunas consultas, sobre todo cuando el bienestar animal choca con la cultura o la religión
Los sistemas de inteligencia artificial (IA) heredan los sesgos especistas de los datos con los que han sido entrenados. Aunque pueden ofrecer respuestas técnicamente correctas, a menudo pasan por alto las implicaciones éticas de algunas consultas. Así, una IA puede explicar cómo criar gallinas o cómo mejorar la productividad de una granja sin mencionar cuestiones relacionadas con el sufrimiento animal.
La organización sin ánimo de lucro Compassion in Machine Learning (CaML) ha lanzado una nueva herramienta de evaluación comparativa que busca revelar hasta qué punto los sistemas de inteligencia artificial tienen en cuenta a los animales no humanos desde el punto de vista ético, a la hora de responder a los usuarios sobre consultas cotidianas.
La herramienta, denominada CompassionBench, es una clasificación pública que analiza cómo los principales modelos de lenguaje razonan sobre bienestar animal, si identifican daños y recomiendan alternativas de menor impacto, si reconocen la sensibilidad animal y los intereses de los otros animales, si reproducen prejuicios especistas o si sugieren opciones éticas.
Algunos de los sistemas de inteligencia artificial más conocidos obtienen las puntuaciones más bajas, mientras que otros más pequeños se sitúan en la cima. Lidera la tabla Claude Opus 4.6, lo que CaML atribuye a una actualización reciente que añadió una instrucción explícita acerca del bienestar animal.
En conflicto con las normas culturales y religiosas
En general, los modelos muestran percepciones éticas distintas, cada uno con sus fortalezas y debilidades, pero la mayoría fracasa cuando el bienestar animal entra en conflicto con normas culturales o religiosas, e incluso cuando las indicaciones se escriben en idiomas distintos al inglés.
Los expertos explican que incluso cambios modestos en el entrenamiento pueden elevar considerablemente las puntuaciones e instan a los usuarios a utilizar la clasificación a la hora de elegir herramientas de IA. También animan a presionar a las empresas y a los reguladores para que reconozcan los riesgos de la inteligencia artificial para los animales no humanos.
Fuente: Vegan FTA.


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