Los individuos abatidos se trasladaban desde Ciudad Real, Albacete o Cáceres hasta una sala de despeice en Jaén
La Guardia Civil de Ciudad Real ha investigado a tres personas por una presunta vinculación con una trama dedicada a la falsificación de certificados sanitarios para el transporte de piezas de caza menor hacia una sala de elaboración para consumo humano en Jaén. Los animales procedían de cacerías que tenían lugar en las provincias de Ciudad Real, Albacete y Cáceres.
Los investigados habrían usurpado la identidad de una persona con la formación necesaria para certificar la seguridad alimentaria de los animales cazados y dar cobertura legal a su transporte a una sala de despiece, tratamiento y comercialización de la carne. Desde esta sala, la carne se procesaría y pondría a la venta.
La investigación comenzó tras una denuncia de la propia víctima a la que los detenidos habrían suplantado la identidad.
Los agentes comprobaron después que los investigados utilizaban la identidad de esta persona para amparar el registro sanitario y el transporte de los animales desde distintas fincas de las provincias manchegas hasta Jaén.
Las declaraciones de los testigos pusieron de manifiesto que no se trataba de hechos aislados, sino de una forma habitual de proceder en estas instalaciones.
Los hechos no solo supondrían delitos de usurpación de identidad y falsedad documental, sino también contra la seguridad alimentaria. Dada la falsedad de los documentos, se hacía imposible detectar posibles patologías antes de la comercialización de la carne, lo que implica riesgos para la salud pública.
El consumo de carne de caza se vincula con la transmisión de patógenos como los que dan lugar a la triquinosis y otras enfermedades. Asimismo, su consumo es una fuente de exposición al plomo que se utiliza en la munición empleada en las cacerías. Hasta la fecha, los cazadores se resisten a dejar de utilizar este metal pesado en la munición.


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