Algunos activistas fueron detenidos mientras documentaban una de las matanzas
Alrededor de 700 delfines y calderones han sido masacrados en una nueva matanza masiva en las Islas Feroe que ya ha provocado nuevos llamamientos a reforzar la protección de los mamíferos marinos en este territorio. Los datos proceden de las organizaciones que supervisan las cacerías, entre ellas Sea Shepherd, varios de cuyos miembros fueron detenidos en una de ellas.
En total, se produjeron tres cacerías (grindadráp) distintas el 27 de mayo. Todo ello menos de un día después de que el Parlamento de las Islas Feroe votara a favor de excluir a las ballenas y delfines de las protecciones previstas en su Ley de Bienestar Animal.
Cada vez que se producen cacerías de este tipo, se intensifica la preocupación por el futuro de los mamíferos marinos. Estos animales ya se enfrenten a importantes amenazas en su hábitat natural.
Reacciones
Los acontecimientos «no son una tradición cultural«, destacan desde Sea Shepherd. «Son escenas caóticas de extrema crueldad hacia los animales, que están provocando un número de muertes que ya supera la cifra anual total del año pasado».
La organización, además, denuncia que se mató a delfines sin el equipo obligatorio y que » se aplastó a los animales contra las rocas y golpeados por las hélices de los barcos. Y cuando comenzó una tercera matanza secreta, ocultada deliberadamente a los canales públicos, se detuvo a conservacionistas por documentarla».
«Nadie puede justificar jamás este nivel de intenso sufrimiento infligido a animales inocentes. Hacemos un llamamiento a los gobiernos de toda Europa para que den un paso al frente y consigan que estas cacerías se prohíban de una vez».
Valentina Crast, directora de campaña para las Islas Feroe en Sea Shepherd.
La organización OceanCare, por su parte, ha condenado la decisión del Parlamento de las Islas Feroe de excluir a las ballenas y delfines de la legislación de bienestar animal. En 2021, el Gobierno declaró que se plantearía medidas contra estas cacerías tras la indignación mundial provocada por una de ellas. Finalmente, esto nunca se produjo.
«Lo que ha hecho el Parlamento de las Islas Feroe no es una defensa de la tradición, sino una elección deliberada de dejar a estos animales fuera del alcance de la protección legal, horas antes de que tenga lugar una cacería a gran escala. Esta secuencia de acontecimientos habla por sí sola».
Mark Simmonds, director científico de OceanCare.
Otra temporada ballenera en Japón
Por su parte, Japón ha autorizado un año más la cacería de ballenas. Con ello, ha establecido un cupo de 412 individuos de cuatro especies y en distintas modalidades en el Pacífico Norte. Estas especies todavía no se han recuperado de décadas de caza comercial.
Japón reanudó la caza de ballenas den 2019, tras retirarse de la Comisión Ballenera Internacional, que promulgó su moratoria sobre la caza comercial de estos animales en 1986. Sin embargo, en los años sucesivos siguieron cazándose ballenas en Japón bajo la figura de «investigación científica«. Ahora continúa haciéndolo con claros fines comerciales.
La organización Whale and Dolphin Conservation ha expresado su preocupación por los continuos esfuerzos de Japón por promover el consumo de carne de ballena, a pesar de la disminución de la demanda en el país. El país actúa de la mano de la principal empresa ballenera japonesa, Kyodo Senpaku, gran impulsora de la caza de estos animales.
Como alternativa, las organizaciones en defensa de los animales proponen actividades que atraen turismo y no generan rechazo ni indignación, como los avistamientos respetuosos.


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