Las muertes de Caspian y Rocky se producen poco después de su traspaso entre instalaciones de cautiverio
Ya son seis los cetáceos trasladados desde Marineland Canadá que han muerto en sus acuarios de destino, dos de ellos en el Oceanogràfic de Valencia y el resto, en Chicago. También acaba de morir uno de los ocho delfines enviados desde Marineland Antibes (Francia) al parque Selwo Marina de Benalmádena (Málaga).
La última beluga fallecida en el Shedd Aquarium de Chicago ha sido Caspian, de 27 años. Su muerte se produjo el pasado 7 de octubre, tras una sucesión de decesos que podría continuar y que vuelve a abrir el debate sobre las consecuencias del cautiverio y la explotación de cetáceos para entretenimiento.
«Resulta cada vez más difícil sostener el discurso de una industria que asegura que los cetáceos disfrutan de buenas condiciones de vida en los delfinarios mientras cuestiona la viabilidad de los santuarios marinos«, manifiestan desde FAADA.
En este sentido, es «especialmente contradictorio que la industria del cautiverio cuestione la seguridad de los santuarios marinos alegando los peligros que podría suponer trasladar allí a los animales, cuando los recientes fallecimientos demuestran que las reubicaciones entre delfinarios tampoco están exentas de ellos», añaden.
Rocky
Pocos días después de la muerte de Caspian, ha muerto también Rocky. Era uno de los cetáceos que se trasladaron este verano desde Marineland Antibes hasta Selwo Marina. Rocky tenía 29 años y nació en el Zoo Aquarium de Madrid, antes de su traslado a Francia en 2011. El delfín no ha podido superar los tres meses desde su regreso a España.
«Mover cetáceos de un delfinario a otro no es salvarlos, sino perpetuar un modelo basado en el confinamiento y la explotación», sostiene FAADA. Desde Francia, Sea Shepherd France también expresa su indignación ante los hechos. La organización ya alertó de los riesgos del traslado de cetáceos entre instalaciones de cautiverio cuando se anunció la operación.


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