Otras compañías de viajes ya no ofertan entradas a centros que explotan a estos cetáceos
La compañía de viajes TUI Group sigue promocionando la explotación de delfines, y ahora una campaña insta al este gigante del sector turístico a que ponga fin a la venta de entradas a lugares de entretenimiento con estos animales. El pasado 1 de agosto, diferentes organizaciones en defensa de los animales se concentraron frente a la sede de TUI Group en Berlín, para manifestar el sufrimiento de los delfines en cautividad. Entre estas organizaciones se encuentran World Animal Protection, PETA, Whale & Dolphing Conservatrion, Born Marine Connection, One Voice o Gaia.
Los participantes portaron pancartas y una gran lona que mostraba las 300000 firmas reunidas contra el cautiverio de delfines, junto a imágenes de animales que lo sufren. Las entidades convocantes piden a TUI Group que se una a otras empresas de viajes que están dejando de promocionar experiencias turísticas con animales, entre ellas EasyJet Holidays, Jet2holidays, Virgin Holidays, Expedia Group, Booking.com o Airbnb. Además, la asociación de viajes holandesa ANVR y la sudafricana SATSA afirman que el entretenimiento con cetáceos cautivos es inaceptable en sus directrices, y países como Canadá, Francia, Bruselas y Nueva Gales del Sur han prohibido la tenencia de ballenas y delfines en cautividad. Tampoco hay cetáceos en esta condición en Reino Unido desde hace más de 30 años por la estricta regulación.
Por su parte, la compañía de viajes Thomas Cook ha señalado estar investigando este problema y ha cerrado recientemente las reservas de algunas atracciones con cetáceos, tras haberse comprometido a hacerlo en 2023 sin llegar a cumplirlo. Otras como Viator han dejado de vender buena parte de estas experiencias, pero todavía ofrece algunas de «nadar con delfines».
Los delfines pueden nadar libremente a lo largo de 100 kilómetros cuadrados de océano o más. Los tanques de los acuarios son 200000 veces más pequeños que su espacio natural en los que solo pueden moverse en círculo, y en ellos están expuestos a infecciones y productos químicos. A menudo se les suministra medicación para sobrevivir al cautiverio, en el que es normal que se autolesionen y sufran ansiedad.


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