2 Maneras diferentes de hacer puré de patatas

Cuando llega el frío apetece comida calentita, y no hay nada mejor que un puré para saciar este deseo. En mi casa, desde siempre se ha preparado el puré de una manera: cociendo las verduras, triturándolas y añadiendo un poco de aceite de oliva virgen extra. Desde hace unos años, mi madre cogió la costumbre de añadirle quesitos, que evidentemente cambian el sabor y quizá esté incluso más bueno aunque lo haga menos saludable, pero no es apto para personas veganas, así que cuando hay puré en casa, y para qué engañarnos, como casi todos los días, yo como diferente al resto de mi familia. Pero eso no significa que nunca coma puré, porque yo también sé prepararlo, y además es muy sencillo.

Una de las formas como preparo este plato es la típica que se ha hecho siempre en casa, y que ya he explicado. Lo que hago, en primer lugar, es cocer, con aceite y sal, los ingredientes que quiero añadir al puré, en este caso, patatas (pero evidentemente, se puede añadir cualquier verdura u hortaliza, desde zanahoria y calabaza hasta nabos y champiñones), y también me gusta ponerle un puerro, que le da un sabor buenísimo. Aunque yo no suelo hacerlo, también se pueden cocer en caldo vegetal. Cuando estén cocidas las verduras, retiro parte del agua y trituro el resto (si es necesario, añado más agua, o incluso leche vegetal). Este puré quedaría como el de la foto, que he decorado con tomates y ramitas de perejil.

Al estilo europeo

La otra forma de hacer puré la aprendí en Alemania, y de hecho es bastante habitual en los países nórdicos. Es tan simple como cocer las patatas, retirar total o parcialmente el agua y machacarlas con un tenedor. El problema es que, en Alemania, donde es tradicional comer este puré acompañado de algún tipo de carne, suelen hacerlo con leche de vaca y mantequilla, así que tampoco es apto para veganos, aunque sí se puede veganizar. Por eso, lo que yo hago es añadir un poco de leche vegetal y margarina vegana, y listo. Después, lo mezclo y lo machaco todo junto.

Quedaría como en la siguiente foto, aunque reconozco que este día me quedó algo seco y nada cremoso porque puse muy poca leche vegetal (de avena, en este caso) y no añadí margarina porque no me quedaba, pero sí un chorrito de aceite de oliva. Aunque no tenga la mejor pinta, esta forma de hacer puré es mi favorita últimamente.

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