El 6 de enero del año 2000 se localizó en el Valle de Ordesa (Huesca) el cuerpo sin vida de Celia, el último bucardo conocido, una subespecie de cabra montés que en el pasado habitó por todo el Pirineo, si bien la zona en la que se halló se había convertido desde décadas antes en el último lugar donde aún se conservaba la especie. Algunos expertos han considerado que el bucardo es una especie y no una subespecie de cabra montés, por las diferencias que presenta con otras subespecies.
Las primeras referencias al bucardo se remontan a las pinturas rupestres de la Prehistoria. Se cree que en esta época ya se cazaba a estos animales, pero la caza, su principal amenaza durante siglos, se intensificó durante la Edad Media, concretamente a partir del siglo XIV. Los cazadores, que incluso llegaban a los Pirineos procedentes desde otros países europeos como Francia o Inglaterra, utilizaban sus cuernos para decorar paredes y también se quedaban con su piel. La cornamenta de estos animales atraía a los cazadores por ser la más grande entre las diferentes subespecies de cabra montés. Además, la rareza de estas cabras aumentaba aún más este atractivo.
En 1767, la primera mención al bucardo en un documento oficial se refiere a este animal como «raro». En el siglo XIX, desapareció de la parte francesa y en 1880, solo sobrevivía una pequeña población en el Valle de Ordesa, compuesta por miembros de una misma familia, lo que dio lugar a problemas de consanguinidad que fueron debilitando a sus miembros poco a poco.
La caza de bucardos se prohibió en 1913, pero esta medida debió haber llegado mucho antes. Tampoco pudo impedir el fatal desenlace el hecho de que en 1918 el Valle de Ordesa fuera declarado Parque Nacional y aumentara, por tanto, su protección. Durante el franquismo, se llegó a pedir al Gobierno que se trajeran cabras montesas de otras partes para que se cruzaran con los miembros de la población del Valle de Ordesa, algo que finalmente no sucedió hasta 1997, y sin éxito. En 1987, se tuvo constancia del nacimiento de una cría por última vez, y en los años 90, se contaban poco menos de una decena de ejemplares. En 1994, se contabilizaron únicamente tres hembras, una de ellas capturada dos años después con la intención de reproducirla, que murió al poco tiempo.
Para tratar de evitar esta extinción, se ideó un plan de recuperación que llegó demasiado tarde. En lugar de reconocer que la gestión de la especie no había sido la correcta, el sector político se dedicó a trasladar la idea de que aún era posible recuperar al bucardo una vez extinto, a través de la clonación con material genético que se había extraído a Celia diez meses antes de su muerte, pese a las enfermedades que presentaba y que heredarían sus posibles descendientes.
Estas muestras de ADN dieron lugar a la creación de 57 embriones de los que solo siete salieron adelante y solo uno llegó a nacer, aunque murió a los siete minutos. Este fue el primer nacimiento vivo de una especie extinguida.
En la extinción del bucardo tuvo mucho que ver la caza, legal o ilegal, pero también la masificación turística, algunas construcciones en las inmediaciones del parque, la endogamia y las enfermedades.
Como sucede con otras especies extintas, desde que el bucardo desapareció no han dejado de aparecer noticias en medios de comunicación sobre su posible regreso, sobre clonaciones o sobre avistamientos en los que nunca llega a confirmarse que se trate de este animal. Lo cierto es que es prácticamente imposible volver atrás y revertir el daño causado, pero sí podemos tratar de impedir que nuestra especie siga extinguiendo a otras por sinsentidos como la caza.
FUENTES CONSULTADAS
Arainfo (2023). El bucardo sigue extinguido 23 años después.
Cima Norte (2021). La historia del bucardo, la cabra montés extinta del Pirineo.
Ecologistas en Acción (2010). Extinción del bucardo.
ElDiario.es (2021). La «inevitable» extinción del bucardo: la caza, las enfermedades y la endogamia sentenciaron a esta variedad de cabra.
Cabrera (1911). Capra pyrenaica pyrenaica. Ministerio de Medio Ambiente.
Pasual, J.A. (2022). El bucardo de los Pirineos, único animal de la historia que se ha extinguido dos veces. Computer Hoy.


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