Es verdaderamente preocupante cómo cierto sector del veganismo está defendiendo el genocidio que Israel está perpetrando sobre la población palestina, tanto en el ámbito hispano del movimiento con en el internacional. Para ello, no es necesario que estas personas alaben directamente las acciones del Gobierno de Israel, pero sí manifiestan dicha defensa del genocidio cuando optan por no posicionarse «porque el veganismo solo es por los animales«, cuando prefieren mirar para otro lado o cuando atacan a activistas interseccionales acusándolos de antisemitas.
En este sentido, algunas cuentas veganas en redes sociales en favor de Palestina han exigido que la organización del NARD (National Animal Rights Day o Día Nacional por los Derechos de los Animales), que se celebrará en distintas ciudades del mundo, incluida Tel Aviv, se posicione contra el genocidio en Gaza, ya que los activistas estarían defendiendo la vida y el respeto por los animales mientras a pocos kilómetros están matando a seres humanos (y también a animales no humanos, por cierto). Pues bien, para un sector del veganismo esto es antropocentrismo.
Hay personas veganas que no han entendido nada. Si algo defiende el veganismo es el respeto y la no discriminación hacia todas las especies de animales por igual. Esto incluye también a la especie humana, y no es antropocentrismo, y tampoco especismo.
Pero además de antropocentristas y especistas, a quienes defendemos a Palestina desde el movimiento por los derechos de los animales se nos tacha de xenófobos, y cómo no, de antisemitas. Otras veces nos dicen que defendemos a grupos terroristas en referencia a Hamás o que no condenamos las acciones de estos como lo hacemos con las del ejército israelí. Sospechosamente, los mismos argumentos con los que el Gobierno de Netanyahu justifica el genocidio y la opresión al pueblo palestino, como lo ha hecho durante años. Sobran las explicaciones.
Este sector del veganismo también se excusa en que en las costumbres del mundo islámico existe opresión hacia los animales y hacia humanos, particularmente las mujeres, algo que para nada suena a islamofobia (ironía). Pues sí, en todo el mundo se oprime a los animales y a las mujeres, lo cual no es ningún motivo para dejar de condenar el genocidio sobre una población entera.
También suelen decirnos que existen otros conflictos en el mundo para los que no se exige al movimiento ni a personas influyentes que se posicionen. Y efectivamente, existen otros conflictos, pero en el caso de Palestina el genocidio es mucho más que un conflicto entre dos pueblos. Es eso, un genocidio. Y además, en directo. Posicionarse es lo mínimo.
Pero es que incluso han llegado a señalar que según la lógica interseccional, deberíamos cancelar cualquier manifestación pro derechos humanos porque a pocos metros puede haber personas comiendo carne en un restaurante. ¿Qué tipo de argumento absurdo es este? ¿No será que otra vez le están restando importancia a un genocidio? ¿No será que están considerando que la masacre de una población debe ser algo tan rutinario y aceptado socialmente como el hecho de acudir a un restaurante? ¿No será que están a favor, aunque no lo digan, del genocidio en Palestina?
Por eso es tan importante que las organizaciones en este y otros movimientos se posicionen. No se trata de impedir el activismo por los derechos de los animales en Israel, pero sí de pedir un mínimo, y es el de que los activistas sean coherentes con sus valores y condenen lo que está claro que es un genocidio impulsado por su propio Gobierno, porque la defensa de los animales no puede hacerse a costa de menospreciar los derechos humanos.
Mientras tanto, seguirán gritando que la interseccionalidad es una lacra, que no nos importan los animales porque somos antropocentristas, e incluso han llegado a decir que las personas veganas que defendemos al pueblo palestino somos una especie de asalariadas por el lobby ganadero. Es para reír (o llorar). Pero aceptémoslo. Israel ha conseguido blanquear su imagen a costa del veganismo. A algunos les ha bastado poco para convencerse de la falsa idea de que Israel es el estado más vegano del mundo, con sus empresas e intereses económicos de por medio, por supuesto. A otras no nos convence.
Imagen de cabecera: Hosny Salah.


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