Celebridades veganas

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Cuando un personaje público apoya una causa con la que estamos de acuerdo, solemos adorar aún más a esa persona. Es lo que a veces nos pasa a las veganas y los veganos cuando nos enteramos de que alguien a quien admiramos (o no necesariamente) también es vegan, de la misma manera que solemos decepcionarnos ante una Miley Cyrus que de repente deja de ser vegana, ante un Joaquin Phoenix que monta a caballo en su última película o ante un Arnold Schwrzenegger que aparece en The Game Changers pero es de los que consumen muy poca carne. Quizá no es buena idea adorar a las celebridades por ser veganas, lo cual no significa dejar de aplaudir cuando defienden a los animales públicamente, porque su mensaje cobra más fuerza de la que imaginamos.

Lo cierto es que Joaquin Phoenix ha sido y sigue siendo un activista por los derechos de los animales, aunque no haya explicado lo de los caballos. Lo mismo sucede con Pamela Anderson, vegetariana desde que vio a un ciervo decapitado por su padre, que era cazador. La actriz lleva décadas defendiendo a los animales aunque haya reconocido que no es vegetariana estricta porque de vez en cuando se come un croissant en Francia, donde ha protestado contra las corridas de toros tradicionales en el sur del país o contra la producción de foie gras. También ha escrito formalmente al Gobierno de Canadá para pedir comidas veganas en las cárceles y para solicitar una reunión acerca de la caza de focas que fue denegada; ha defendido el veganismo como solución a la sequía en California, por la que las autoridades aconsejaron a los residentes reducir sus duchas; y ha protagonizado una intensa campaña contra KFC. La actriz considera que los eslóganes y las redes sociales son insuficientes, y ha señalado la importancia de «pasar a la acción«.

Anderson también ha afirmado que «el verdadero significado del feminismo es este: utilizar tu fuerte imagen de mujer para obtener fuertes resultados en la sociedad». Sin embargo, ha protagonizado muchas campañas con su imagen semidesnuda que han sido consideradas machistas. Anderson acumula 14 portadas de la revista Playboy y prácticamente toda su carrera ha estado marcada por la sexualización.

Buena parte del público de Pamela durante años ha sido masculino, por lo que es obvio que sus campañas han llegado a la cara más visible del anti-veganismo: no olvidemos que patriarcado y carnismo están fuertemente vinculados. En una de sus campañas más conocidas, su imagen recuerda a la portada de La política sexual de la carne, de Carol J. Adams. En ella, el cuerpo de la actriz aparece dividido en cortes, marcado por las líneas que delimitan a los animales en piezas en las imágenes de las carnicerías. Sus campañas contra las pieles, una de las luchas en la que ha sido más activa, también han utilizado su físico para llamar la atención. Anderson ha defendido a las focas de las matanzas que sufren en Canadá, ha promocionado marcas de moda veganas y ha enviado abrigos de piel sintética a Kim Kardashian y Melania Trump.

Y hablando de la derecha. Otras celebridades veganas han decidido defender a los animales mientras se han situado en este ala política, del lado del racismo y la xenofobia, el sionismo o la homofobia. Es el caso de la actriz francesa Brigitte Bardot, quien también se ha opuesto a las matanzas de focas de Canadá y a otros tipos de maltrato animal, pero ha mostrado públicamente su apoyo a Marine Le Pen. Durante la pandemia, Bardot también formó parte de la lista de celebridades antivacunas. Contra las vacunas, por cierto, se había manifestado previamente otra vegana, la tatuadora Kat Von D, que causó revuelo en las redes sociales cuando anunció que no iba a vacunar a su hijo en 2018. En concreto, Kat Von D dijo que su intención era «criar a un niño vegano, sin vacunas», lo que pudo fomentar esa falsa imagen del veganismo como anti-científico.

Como la vida misma, las celebridades que se han mostrado a favor de los derechos de los animales tienen contradicciones. Algunas consumen lácteos o montan a caballo puntualmente. Otras afirman ser veganas para después decir que ya no lo son por uno u otro motivo. Otras salvan a perros y gatos pero participan en anuncios de embutidos. A otras solo les importa la dieta basada en plantas para mantener su figura. Otras, inexplicablemente, votan a Trump y apoyan al ejército israelí. Pero lo que las une a todas ellas a la vez que las separa del resto de la sociedad es que tienen una responsabilidad enorme con lo que comparten a su audiencia, que puede traducirse en millones de personas.

Desde dentro del movimiento, también tenemos la responsabilidad de defender los valores del veganismo, que por supuesto, no casan con ciertos discursos. A veces es peligroso ensalzar a las celebridades porque hayan participado en alguna causa animalista, olvidando otros aspectos que las rodean y sin una visión crítica cuando no adquieren esa responsabilidad.

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