Premarin: la prescripción de orina de yeguas embarazadas a mujeres en edad de menopausia

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¿Quién diría que en pleno siglo XXI la orina de un animal se utiliza como medicamento? Seguramente, al pensar en ello nuestras cabezas se trasladan a los remedios naturales, o a una medicina tradicional en la que aún hay personas que creen sin base científica, y para la que a día de hoy se utilizan numerosos animales. Pero hay un medicamento accesible en cualquier farmacia, bajo prescripción médica, cuya composición se basa en estrógenos conjugados extraídos de la orina de yeguas preñadas. Y no, no es medicina tradicional. No lo recetan curanderos. Es un fármaco de probada eficacia, a la par que innecesario en el mundo de la síntesis de medicamentos y con múltiples alternativas.

Hablamos del Premarin, habitualmente prescrito para contrarrestar los síntomas de la menopausia en mujeres o para aquellas que han pasado por una histerectomía (extracción del útero). Su nombre define su composición: PREgnant MARe urINE (orina de yegua preñada). También se comercializa con otras denominaciones: Prempro, Premphase o Prempakc.

El Premarin se introdujo por primera vez en 1942, y actualmente es el único fármaco de reemplazo hormonal de origen animal. La industria jamás ha negado el origen de este medicamento, pero sí es bastante opaca en la procedencia de las yeguas. ¿Dónde se encuentran las granjas? ¿En qué condiciones viven estos animales? ¿Se crían específicamente para este negocio o se utilizan yeguas explotadas por otras industrias? ¿Tiene la obtención de este fármaco algo que ver con las granjas de sangre que extraen a las yeguas la hormona PMSG para su uso en la industria porcina? Como suele ocurrir en estos casos, es el activismo animalista el que ha respondido a estas preguntas.

Las yeguas

Más allá de que se esté prescribiendo orina a mujeres de todo el mundo en edad de menopausia, lo importante de este artículo son las yeguas.

Existen granjas de estos animales en países como Canadá o Estados Unidos, que han sido objeto de investigaciones de organizaciones como PETA. Las yeguas permanecen embarazadas continuamente. Llegado el tercer o cuarto mes de gestación, de los once que dura su embarazo, las equinas son introducidas en pequeños compartimentos de los que no se les permite salir y su movilidad es escasa, algo similar a lo que sufren las cerdas en jaulas parideras, pero de pie. En estas condiciones, su orina queda recogida en un recipiente de goma que les genera molestias e irritación, y después se procesa.

Durante este período, se limita la cantidad de agua a las yeguas, ya que aunque se trata de obtener su orina, cuanto menos beban mayor concentración de estrógenos se consigue. Esto les genera problemas de hígado y riñones, e incluso agresiones entre individuos para acceder al agua. A ello se unen otras enfermedades a las que las yeguas explotadas son vulnerables por las condiciones en que se mantienen, como infecciones respiratorias no tratadas.

Pocas semanas antes de dar a luz, se permite a la yegua salir de los habitáculos en los que se recogía su orina. A diferencia de las granjas de sangre, en este caso sí se permite que el embarazo llegue a término. Tras el parto, las yeguas son nuevamente inseminadas y el proceso se repite. Al quedar preñadas, son separadas de sus potros, que si son machos se consideran subproductos y muchos acaban en el matadero, al igual que las yeguas cuando dejan de considerarse productivas. Si son hembras, son explotadas como sus madres. ¿Te suena de algo? Industria del huevo, industria láctea…

La antigüedad del Premarin conlleva que existan estudios sobre sus efectos secundarios desde hace décadas. Este medicamento se ha vinculado con una mayor probabilidad de padecer cáncer de mama, demencia apoplejía, accidente cerebrovascular y coágulos sanguíneos. A ello se unen otros efectos menos graves, como retención de líquidos, calambres o migrañas. Aunque otros fármacos similares también se asocian a algunos de estos efectos secundarios, si existe al menos una alternativa sin yeguas explotadas, ¿qué duda cabe de que es la que debe prescribirse? En este caso, no existe una sola alternativa, sino unas cuantas, sin abrir el melón de la experimentación animal en la industria farmacéutica o de la necesidad de este tipo de tratamientos hormonales en mujeres. Que el Premarin siga comercializándose solo se explica por el negocio que supone.

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