Los veterinarios se muestran favorables a la actualización de la legislación
El ministro de Alimentación y Agricultura de Alemania, Cem Özdemir, ha presentado a la Comisión Europea una serie de propuestas para mejorar el bienestar animal en la exportación de individuos vivos a terceros países, entre las que se incluye la limitación de los viajes a estados que se comprometan a garantizar dicho bienestar animal.
Las propuestas cuentan con el apoyo de la Federación de Veterinarios de Europa (FVE), que ha manifestado la necesidad urgente de actualizar la legislación vigente y mejorar la colaboración transfronteriza, después de que el año pasado se sucedieran varios incidentes entre Bulgaria y Turquía, cuando este último bloqueó la entrada de vacas por temor a enfermedades y cuando se trató de devolverlas a la Unión Europea, las autoridades búlgaras denegaron el ingreso. Como consecuencia, las vacas permanecieron durante horas sin agua, alimento ni atención veterinaria. Algunas murieron y otras fueron sacrificadas sin aturdimiento.
Los veterinarios aseguran que estas tragedias se repiten continuamente y ponen de manifiesto «el fracaso sistémico de las normas sobre el transporte transfronterizo de animales» y las carencias de la legislación europea, especialmente en los viajes entre distintos países con diferentes normativas y protocolos que tienen como principales víctimas a los animales.
La FVE pide que los transportes se limiten lo máximo posible y que se actualicen los criterios sobre este asunto. «Todo desplazamiento conlleva inherentemente estrés y riesgos para la salud, por lo que limitar la duración del viaje es esencial para prevenir el sufrimiento, especialmente en animales vulnerables«, expresan.
También piden que se garantice una adecuada alimentación y acceso a agua para los animales transportados, intervalos de descanso, espacio suficiente, supervisión veterinaria durante la carga y descarga y controles de temperatura específicos para cada especie.
Los veterinarios consideran, asimismo, que los protocolos deben estar armonizados en los distintos países, que las autoridades competentes deben actuar en colaboración y que deben restringirse las exportaciones de animales vivos a lugares donde no se garantice el bienestar animal. En su lugar, piden que se sustituyan estos viajes por exportaciones de productos, cadáveres o material genético. Además, «los animales deben ser criados lo más cerca posible de las instalaciones en las que nacen y sacrificados lo más cerca posible del punto de producción», apuntan.


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