Peñas antitaurinas: por unas fiestas que no giren en torno a la tauromaquia

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Algunos pueblos de la geografía española han perdido lo que en épocas pasadas fueron sus tradicionales encierros u otros espectáculos taurinos, incluidas corridas de toros. Otros celebran festividades que ni tienen ni han tenido nunca relación con la tauromaquia. Pero siguen siendo muchos los municipios que organizan sus fiestas patronales en torno a los espectáculos taurinos, desde la Pamplona de los sanfermines hasta el pueblo más recóndito de Castilla y León que hace honores a un santo que en su tiempo manifestó su rechazo a los festejos con toros. Curioso, cuanto menos.

Pero al final el santo es solo la excusa. Las misas y procesiones no son el eje central de las fiestas ni congregan a la mitad de personas que otros eventos que se organizan con este motivo. De hecho, si de una celebración puramente religiosa se tratara, tal vez se habría perdido en muchos lugares.

Las fiestas patronales de pueblos y ciudades no solo celebran misas, procesiones o romerías, sino también concursos de tortillas o de paellas, juegos infantiles, actos culturales, y por supuesto, verbenas y conciertos. Pero la semana grande es la de los toros. La de la tortura. La del maltrato animal. Y así seguimos, siglos después. El santo sigue siendo la excusa para torturar animales.

En todo este ambiente se envuelven las peñas, algunas de las cuales llevan el apellido de «taurina». Se trata de grupos de amigos que acuden juntos a los eventos organizados, o que se quedan en un local celebrando comidas y cenas, y salen de fiesta con su indumentaria característica. Las peñas suelen participar activamente en la organización de las fiestas y colaboran en muchos de los eventos.

Ahora bien, si tenemos en cuenta que un 80% de los españoles está en contra de los festejos taurinos, podemos suponer que no todos los jóvenes que forman parte de las peñas que no se apellidan «taurina» disfrutan de un encierro, de una capea, de un espectáculo de recortes, y mucho menos de una corrida de toros. Pero disfrutan del resto de las fiestas. Unas fiestas que no podemos olvidar que se organizan en torno a la tauromaquia.

Ante esta realidad surge una alternativa: las peñas antitaurinas, grupos de amigos que comparten y manifiestan su oposición a la tauromaquia, pero que se reúnen para disfrutar del ocio que tiene lugar con motivo de las fiestas de los pueblos y ciudades. Peñas que se denominen así mismas antitaurinas en los municipios españoles hay pocas, pero probablemente son más de las que se registran con este calificativo.

Y esta es la revolución que los pueblos necesitan. No queremos más «domingos de toros». Las verbenas, los conciertos, los juegos y los concursos van a seguir agrupando asistentes aunque no tenga lugar esa misma tarde una corrida de toros, y aunque no vayan precedidas de un encierro. Las fiestas de los pueblos (y las de las ciudades) pueden no girar en torno a la tauromaquia, y nadie mejor que quienes participan en ellas para demostrarlo.

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