Una visión de los perros guía, de asistencia o terapia desde el veganismo

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Hay varios debates que el movimiento por la defensa de los derechos de los animales suele «dejar para más tarde» o no encuentra un posicionamiento unificado. Uno de ellos es el de alimentación de perros y gatos, otro es el del uso de abonos de origen animal en los cultivos, y otro, el que hoy nos ocupa, es el de los perros denominados «guía«, «de asistencia» o «de terapia«. Un tema que, en ocasiones, puede herir sensibilidades, ya que atañe directamente a personas que necesitan algún tipo de ayuda en su vida cotidiana, que ven satisfecha gracias a estos animales. Por ello, la sociedad ve a los perros que desarrollan estas funciones como unos aliados.

¿Pero qué diferencia hay entre afirmar que los perros guía nos dan ayuda y decir que los cerdos nos dan carne y las ovejas nos dan lana? Al final, es la misma instrumentalización de siempre. El especismo de siempre.

Este artículo no es en contra de las personas que encuentran soluciones en perros denominados guía, de asistencia o terapia, sino una reflexión sobre el uso que hacemos de estos animales.

Términos

Para empezar, la simple denominación de «perros guía» o «perros de asistencia» es especista. Más bien deberíamos señalar que existen perros utilizados como guía, en tareas de asistencia o de terapia, al igual que existen vacas utilizadas para obtener leche y gallinas utilizadas para obtener huevos, en lugar de «vacas lecheras» o «gallinas ponedoras». Puede que los perros tengan una vida mucho mejor que esas vacas y gallinas, puede que no se les trate a golpes ni se les maltrate físicamente, ni terminen su vida en un matadero. Pero es el uso lo que el veganismo rechaza.

Si el veganismo se opone al uso y la explotación de otros animales en cualquier ámbito, no es menos el de la asistencia. No podemos aceptar que se críen perros exclusivamente con estos fines, aunque el tema resulte controvertido y paradójicamente, haya quienes puedan tildarnos de falta de empatía. Aquí, una vez más, volvemos al antropocentrismo. Falta de empatía con otros seres humanos. ¿Pero qué hay de los demás animales?

Y no. Tampoco es una cuestión de falta de empatía. Entendemos que ni los perros ni ningún otro animal debe ser utilizado como un producto, al igual que entendemos que en pleno siglo XXI, en la era de la tecnología, la robótica y la inteligencia artificial, no necesitamos seguir criando animales para mejorar nuestra calidad de vida. Solo tenemos que poner estas herramientas al alcance de quienes las necesitan. Es precisamente su buen uso lo que justifica la existencia de la tecnología..

¿Son compañeros?

Algunas personas defienden la utilización de perros como guías o asistentes porque también son compañeros o familia para quienes recurren a su ayuda, al igual que el resto de perros en hogares. Pero esta es solo una visión. Desde el sector de la asistencia, a menudo se hace hincapié en que los perros guía no son animales «de compañía», sino que están trabajado y por ello no se les debe «molestar», no los podemos tocar, ni hablarles en plena calle, porque están trabajando y podemos distraerlos hasta el punto de provocar un accidente.

De nuevo, hay que aclarar que los animales tampoco son «de compañía«, por muy bien vista que esté esta terminología. Los perros son individuos con sus propias necesidades e intereses que no existen para satisfacer las nuestras. En otras palabras, los perros no están en este mundo para hacernos compañía. Aunque esta fuera la verdadera intención de las personas que recurren a animales considerados «de asistencia», seguiría siendo especista.

Lo cierto es que a menudo no es este el objetivo. La idea inicial es disponer de un animal que desempeñe la labor de lazarillo, psicólogo o asistente, independientemente del cariño que se le coja al animal. Cuando esta es la finalidad, no podemos justificar este uso desde el veganismo, por mucho que el perro tenga una vida cómoda y reciba todos los cuidados que necesita, al igual que no aceptamos el consumo de animales criados en el campo ni la caza de individuos salvajes que viven de acuerdo a sus necesidades en cualquier bosque.

En el imaginario popular

En el imaginario popular, los perros utilizados como guía o asistentes son buenos y nos apoyan. Incluso se les permite entrar en hoteles, restaurantes, centros comerciales y otros lugares donde al resto de los perros no se les permite el acceso (aunque sigue habiendo personas desubicadas que ponen el grito en el cielo por la presencia de estos animales).

Los medios de comunicación también nos hablan de las bondades del uso de estos perros, y nos muestran su cría y adiestramiento como procesos maravillosos. Nunca aluden a lo duros que pueden ser para los perros. Ni nos hablan de las consecuencias de la cría selectiva para los individuos. Tampoco sabemos nada de las condiciones de los criaderos, de si existe un negocio lucrativo en torno a ello, ni de qué ocurre con todos los perros que son descartados porque se considera que no sirven como lazarillos o asistentes.

Puede que exista una parte interesada en esconder esa otra realidad. Puede que en la era de la tecnología sigamos utilizando perros como lazarillos por ese mismo interés.

2 respuestas a «Una visión de los perros guía, de asistencia o terapia desde el veganismo»

  1. […] Sin embargo, también se incluyen otras acciones destinadas a la protección de las personas, como las terapias con animales o su uso en asistencia. […]

  2. […] Mancha restringe la deducción a los gastos derivados de la tenencia de perros utilizados para asistencia. Tanto el porcentaje de rebaja como la cantidad máxima y los gastos deducibles son los mismos que […]

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