La ciencia respalda el fomento de las proteínas plant-based
Una amplia coalición de más de 200 organizaciones ha lanzado la campaña «No Confusion», por la que pide a la Unión Europea que detenga la censura al etiquetado de las alternativas vegetales, ante el actual intento de prohibir denominaciones como «pollo», «hamburguesa» o «salchicha» en productos plant-based.
Forman parte de la coalición organizaciones no gubernamentales en defensa de los animales o del medio ambiente, fabricantes, empresas y personas destacadas, que han unido sus voces contra las restricciones propuestas. La Comisión Europea prevé prohibir el uso de 29 palabras en los envases de productos vegetarianos y veganos, pero la lista podría aumentar.
Según la Comisión Europea, estos términos confunden a los consumidores, pero en ningún momento se han presentado pruebas sustanciales que respalden tal afirmación. Por el contrario, hablar de «hamburguesa vegetal», «salchicha vegana» o «bacon plant-based» ayuda a las personas a comprender que se trata de alternativas a los productos de origen animal, e incluso cómo cocinarlas y consumirlas.
Según la propia Organización Europea de Consumidores (BEUC), una mayoría ciudadana está de acuerdo con el uso de las actuales denominaciones. Pero esta propuesta no es nueva, sino que ya ha habido intentos previos tanto en la Unión Europea como en distintos países. En 2024, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea declaró que la legislación vigente es suficiente para proteger a los consumidores, como respuesta al intento de Francia de censurar el etiquetado de las alternativas vegetales.
La Comisión de Agricultura, a favor de la censura
En septiembre, la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo votó a favor de prohibir el uso de ciertos términos vinculados tradicionalmente con la carne en los envases de productos vegetales.
Una propuesta similar fue rechazada en el Parlamento Europeo en 2020, pero la diputada francesa Celine Imart ha reavivado el debate con su enmienda 645, que busca revertir la votación de hace cinco años.
«No hay datos que respalden el argumento de que los consumidores se sientan confundidos por las hamburguesas, salchichas y otros productos alternativos de origen vegetal», sostiene Rafael Pinto, desde la Unión Vegetariana Europea (EVU). «Los responsables políticos siguen planteando esta cuestión irrelevante, cuando en realidad no supone ningún problema para los ciudadanos. Por el contrario, prohibir el uso de estos términos perjudicará a los agricultores que producen materias primas como guisantes o soja, a las empresas que innovan con nuevos productos, y obstaculizará la transparencia para los consumidores con el uso de términos desconocidos», añade.
La propuesta ha sido incluida en una revisión específica del Reglamento de la Organización Común de Mercados, que busca reforzar la posición de los agricultores en la cadena de suministro. No estaba previsto debatir sobre la terminología de los productos plant-based en este expediente y varios representantes políticos han manifestado que queda fuera de su ámbito. Pese a ello, la enmienda fue aprobada por mayoría en una votación a mano alzada.
El debate pasará ahora a una votación en el pleno con todos los miembros del Parlamento.
«Esta votación pone de manifiesto una desconexión entre las necesidades de los ciudadanos y las prioridades de los responsables políticos», apuntan desde la EVU. «También va en contra de los objetivos de la Unión Europea de promover la innovación, reducir la burocracia y aumentar la seguridad alimentaria. Hacemos un llamamiento a los miembros del Parlamento para que rechacen este texto en el pleno».
La ciencia respalda las alternativas vegetales
La votación tuvo lugar solo unos días después de que el Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas (EASAC), uno de los consejos científicos más importantes de Europa, publicara un informe en el que recomendaba a los responsables políticos aumentar el apoyo a las alternativas vegetales por cuestiones climáticas, sanitarias y de seguridad alimentaria.
El informe analiza el uso de las proteínas alternativas a la carne, entre las que incluye innovaciones como los alimentos fermentados y cultivados; su impacto y los posibles beneficios en comparación con los productos cárnicos. También estudia cómo estos alimentos podrían contribuir a los objetivos de sostenibilidad y de salud e la Unión Europea.
«La Unión Europea debe actuar ahora si quiere mantenerse a la vanguardia de la transición proteica, garantizar la seguridad alimentaria y cumplir sus objetivos climáticos y de biodiversidad. Debe crear políticas que apoyen la innovación en alternativas a la carne, al tiempo que garantizan la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. Es probable que las futuras generaciones de Europa crezcan con menos carne en sus platos, lo que puede ser tanto necesario como beneficioso», apunta el profesor Bert Rima, quien presidió el grupo de trabajo del EASAC y la presentación del informe.
El estudio, además, ofrece orientación sobre cómo reducir el consumo de carne y tomar mejores decisiones alimentarias.
De todas las proteínas analizadas, las vegetales se erigieron como las claras ganadoras: ofrecen más beneficios ambientales, climáticos y de salud, mayores índices de aceptación por parte de los consumidores, y se encuentran bien establecidas en muchas regiones europeas.
Todas las proteínas consideradas en el informe obtuvieron mejores resultados que la carne convencional en casi todos los parámetros.
Los científicos llaman a los responsables políticos a sensibilizar a los consumidores a través de recomendaciones basadas en datos empíricos sobre la integración de las proteínas alternativas en dietas equilibradas, combatir la desinformación y ayudar a los ganaderos a adaptarse al mercado cambiante.
La EASAC espera que sus conclusiones se tomen en cuenta en la próxima Estrategia de Proteínas de la Unión Europea, anunciada para 2026.


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