Este martes, 7 de octubre de 2025, el movimiento animalista amaneció entusiasmado, con esperanzas de que al acabar el día la ILP ‘No Es Mi Cultura’ hubiera avanzado un pasó más en su camino hacia su transformación en ley. Pero el movimiento hoy se duerme (si es que lo logra) triste, decepcionado e indignado.
A principios de 2024, el Congreso admitió a trámite la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) ‘No Es Mi Cultura’, que persigue (y digo persigue porque esto no ha quedado en el pasado) la derogación de la Ley 18/2013, que convirtió la tauromaquia en patrimonio cultural, y con ello quedó blindada ante cualquier intento de prohibición por parte de los municipios y las comunidades autónomas. La ILP es clara en su objetivo: devolver a las autonomías y los ayuntamientos sus competencias, porque la cultura no se impone.
Tras la admisión a trámite comenzó toda una maratón de recogidas de firmas por cientos de ciudades, pueblos, eventos, ferias, conciertos, festivales…, gracias a voluntarias y voluntarios comprometidas con la causa que debían obtener al menos 500000 firmas para que la iniciativa fuera aceptada. Un año después, la ILP llegaba al Congreso con más de 700000 firmas, de las que se validaron 664777.
En 2013, el lobby taurino lo logró por muy poco. La Ley 18/2013 también respondió a una ILP, que en este caso pedía lo contrario: el blindaje de la tauromaquia como patrimonio cultural, una forma de evitar el colapso de esta actividad ante el descenso de apoyo social. Aquella vez, fueron validadas poco más de las 500000 firmas necesarias. La norma fue la causa de que el Tribunal Constitucional invalidara la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, que por cierto, también se aprobó gracias a una ILP.
El pasado 23 de septiembre, la iniciativa ‘No Es Mi Cultura’ llegaba a la Comisión de Cultura del Congreso. Allí, el PSOE afirmó que facilitaría su avance para su tramitación. De lo contrario, «se estaría negando el debate en la casa de la palabra«, fueron las palabras del portavoz socialista.
Pero una vez más, el PSOE ha traicionado al movimiento animalista, y ya de paso, a la democracia y a la ciudadanía. Porque que la tauromaquia deje de considerarse patrimonio cultural es una demanda ciudadana respaldada por más de 700000 firmas. Los socialistas se han abstenido, este 7 de octubre, en la votación para la toma en consideración de la ILP. Su abstención, en la práctica, es un voto en contra.
No se votaba prohibir ni abolir la tauromaquia. El trámite de este 7 de octubre únicamente decidía si la ILP se tomaba en consideración para continuar su tramitación como cualquier otra ley. En otras palabras, se votaba si se tomaban en consideración esas 700000 firmas que representan a la mayoría ciudadana. Si se tomaba en consideración la democracia.
No nos engañemos. Era realmente difícil que el PSOE y otros partidos votaran a favor de la ILP si esta hubiera llegado al final de su tramitación, pero lo que no esperábamos era su «NO» rotundo en la toma en consideración, sobre todo después de haber afirmado que votaría a favor. Ahora deducimos que todo fue una estrategia para evitar que la fuerza de la ILP se dirigiera hacia ellos. Para eludir el debate.
En cierto modo, el PSOE ya nos tiene acostumbradas a sus contradicciones en cuanto a temas animales se refiere. Ya lo hizo cuando presentó una enmienda a una ley de su propio Gobierno, la de bienestar animal, para excluir a los perros utilizados para la caza. Como hoy, en aquella ocasión votó junto a la derecha. Y es que el PSOE y la derecha tienen bastantes cosas en común, y una de ellas es que en sus filas cuentan con un largo historial de taurinos y cazadores, quienes, además, suelen ostentar puestos de poder.


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