El lobby zoológico ha celebrado una jornada en el Congreso en relación con la futura normativa
La asociación INTERCIDS, Operadores jurídicos por los animales, ha alertado sobre la presión del lobby zoológico ante la futura Ley de Grandes Simios. Lo ha hecho después de la celebración de una jornada organizada el pasado viernes, 16 de enero por la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA) en el Congreso de los Diputados, titulada «Ciencia, legislación y grandes simios: hacia una normativa basada en la evidencia». AIZA representa mayoritariamente los intereses de las empresas que explotan animales en zoos. Por su parte, INTERCIDS advierte de que este modelo de negocio, «basado en la exhibición de animales y su reproducción en cautividad, no tiene cabida en una futura Ley de Grandes Simios».
La jornada organizada por AIZA ha tenido lugar mientras se ultima el anteproyecto de esta normativa, por parte del Ministerio de Derechos Sociales, a través de la Dirección General de Derechos de los Animales. En julio de 2024, INTERCIDS, en colaboración con la Fundación Franz Weber, presentó una propuesta de redactado. A partir de esta se elaboró un borrador para comenzar a tramitar este proyecto legislativo.
La finalidad de la propuesta era reforzar la protección jurídica de estos primates sintientes y altamente sociales, reconocer sus derechos, garantizar una conservación compasiva y reducir su cosificación y sufrimiento. Esto, para INTERCIDS, resulta incompatible con las condiciones de cautividad y exhibición permanente de animales salvajes propias de los actuales parques zoológicos.
INTERCIDS explica que los zoos son, generalmente, empresas privadas. Además de la exhibición de animales, muchos organizan espectáculos con estos para su sostenimiento económico y con fines lucrativos, promueven que los visitantes se fotografíen con animales, que los alimenten o que recorran sus instalaciones en vehículo.
Exhibición no es protección ni conservación
«La ciudadanía debe saber que la exhibición de animales implica la necesidad constante de su cría e intercambio entre zoos: es un círculo vicioso inherente al propio modelo de los zoos, que perpetúa el cautiverio de animales salvajes», advierte INTERCIDS. La propuesta de los operadores jurídicos incluye la recomendación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) de no criar grandes simios en cautividad por motivos de conservación.
Uno de los argumentos habituales de los zoológicos es que funcionan como «arcas de Noé» para preservar poblaciones genéticamente viables. Sin embargo, en muchos casos se desconoce la genética real de los individuos y los problemas de hibridación son frecuentes.
Millones de animales viven, se reproducen, se intercambian y mueren dentro de zoológicos. Muy pocos son reintroducidos en la naturaleza. En el caso de los grandes simios, estos ni siquiera pueden aproximarse a desarrollar alguno de los complejos comportamientos naturales propios de su especie, tal como explica INTERCIDS.
El propio sector ha reconocido sus contradicciones. El European Studbook del Chimpancé de 2018 de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA) señala que es necesario aumentar la cría de chimpancés para «satisfacer las necesidades de exhibición de los zoológicos miembros». Respecto a los orangutanes, la guía de buenas prácticas de la asociación reconoce un exceso de machos en los zoos europeos, e indica que «encontrar lugar para los machos jóvenes es un problema para los programas de cría en cautividad». Situación similar es la de los gorilas.

«Resulta paradójico que estas especies estén en peligro de extinción en la naturaleza, mientras los zoológicos reconocen un ‘exceso’ de individuos», apunta INTERCIDS.
Además, los estudios científicos que publican los zoos mayoritariamente lo hacen en revistas zoológicas sin apenas repercusión en la conservación de las poblaciones salvajes.
Los zoos no garantizan el bienestar animal
Por otro lado, los zoos también suelen argumentar que el bienestar animal está garantizado en sus instalaciones. Pero las propias asociaciones zoológicas y científicos del sector admiten importantes lagunas de conocimiento para comprender y satisfacer plenamente las necesidades físicas, sociales y emocionales de los animales. En el caso de los grandes simios, estudios señalan que el cautiverio es, precisamente, el factor causal principal de comportamientos anormales.
El caso de los orangutanes es paradigmático. Esta especie es arborícola y semi-solitaria en libertad. Pero en los zoos se les obliga a vivir en espacios reducidos, permanecen gran parte del tiempo en el suelo, en grupos sociales antinaturales y bajo la exposición constante a los visitantes.
La evidencia científica muestra que los grandes simios poseen autoconciencia, capacidad de pensar en el futuro, cultura y sistemas sociales complejos. En los zoos, presentan múltiples problemas físicos, como enfermedades cardíacas, respiratorias o sobrepeso; psicológicos y psiquiátricos, que incluyen estrés, depresión, ansiedad, trastornos alimentarios y autolesiones.
Que la ley no pierda su esencia
Por ello, INTERCIDS expresa su preocupación ante el peligro de que los zoológicos se erijan como referente de la evidencia científica en el debate sobre la Ley de Grandes Simios. «La realidad es que estas instalaciones siguen ancladas en un modelo de negocio obsoleto, basado en la cría y exhibición de animales salvajes, en sí mismo contradictorio con su protección», señalan.
La entidad confía en que la tramitación de la ley siga su curso sin perder su esencia y objetivos, con el reconocimiento de derechos básicos para los grandes simios, la prohibición de su exhibición y cría en cautividad, el refuerzo de las estrategias contra el tráfico ilegal y la promoción de proyectos de protección y conservación en sus países de origen.
Imagen de cabecera: INTERCIDS.


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