La presión sobre los refugios de animales no ha dejado de aumentar tras el brote de peste porcina africana detectado en noviembre
El Refugi La Muntanyeta, en la provincia de Barcelona, busca a contrarreloj espacios para reubicar a sus cerdos. Así lo exige la Generalitat de Cataluña como parte de las medidas de contención de la peste porcina africana. A ello se suma la amenaza de sacrificio de los animales si no salen del refugio. Otros santuarios como Gaia o El Hogar acogerán a algunos de los cerdos. Pero siguen siendo necesarios otros centros legalmente habilitados para efectuar el traslado al completo.
Desde noviembre, la Generalitat ha establecido medidas como la matanza masiva de jabalíes tras detectarse un brote de peste porcina africana en el área de Collserola. El objetivo: evitar la propagación del virus en granjas de cerdos, que dadas las condiciones de insalubridad y hacinamiento, supondría toda una epidemia. El impacto sería devastador para los intereses económicos de la ganadería, en una Comunidad que cría casi ocho millones de cerdos y que produce el 35% de la carne de cerdo a nivel nacional.
A pesar de que los cerdos en santuarios han salido de la cadena de explotación, a ojos de la administración no son individuos rescatados. Refugi La Muntanyeta no es el único centro afectado. Otros santuarios también se encuentran saturados ante la cantidad de requisitos como la adaptación de las instalaciones, controles sanitarios y burocracia que se les está exigiendo, con posibles sanciones e incluso la amenaza de sacrificio si no se cumplen las medidas de bioseguridad. Todo ello ha implicado enormes recursos y esfuerzo económico.
Hasta la fecha, no se han confirmado casos de peste porcina africana en cerdos domésticos.
La organización FAADA ha informado de que está proporcionando asesoramiento legal a los santuarios afectados. Además, ha solicitado una reunión con la Generalitat de Cataluña con el fin de implementar soluciones alternativas al sacrificio de animales sanos y plantear protocolos claros y realistas que acaben con la presión a la que se somete a los santuarios.


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