Se cree que nació en libertad en África y llegó al zoo de Berlín con dos años
La gorila Fatou cumplió 69 años el pasado 13 de abril en el zoo de Berlín. Fatou es la gorila más longeva del mundo, pero no la más feliz, ya que ha pasado la mayor parte de su vida en cautividad. Llegó al zoológico del entonces Berlín Occidental en 1959, pero poco se sabe de su origen. Se cree que nació en libertad en África y con alrededor de dos años de edad fue vendida por un comerciante francés al zoo berlinés. Por lo mismo, ni siquiera se conoce su fecha de nacimiento, aunque el centro la celebra el 13 de abril.
Fatou vive alejada del grupo de gorilas del zoo, para asegurar «la paz y la tranquilidad que merece a su avanzada edad», según el propio centro.
Los gorilas de llanura occidentales como Fatou se encuentran en peligro crítico de extinción. Sus principales amenazas son la pérdida de hábitat y la caza furtiva. Por ello, zoológicos como el alemán destacan su «labor» en la protección de la especie, como método de mantenerse dado el cada vez mayor rechazo que causa el cautiverio de animales como forma de entretenimiento en la sociedad.
Sin embargo, expertos llevan años señalando que la cautividad no supone aporte alguno a la conservación de las especies en peligro, ya que lejos de su hábitat no desarrollan las funciones ecosistémicas por las que son actores clave en su entorno de origen.
Desde un enfoque ético, el cautiverio tampoco se presenta como una opción para animales salvajes sanos cuyas necesidades e intereses como individuos solo pueden verse satisfechos en su hábitat natural.
La cautividad genera aún más polémica en el caso de animales como los grandes simios. Gorilas, bonobos, chimpancés y orangutanes son los parientes evolutivos más cercanos a la especie humana y poseen grandes capacidades emocionales y cognitivas.
El zoo de Berlín también ha defendido la cautividad de animales como Fatou por la longevidad del animal. En su hábitat natural, los gorilas pueden alcanzar los 40 años, pero no es habitual que superen esta edad. Sin embargo, su condición de individuos sintientes se sitúa por encima del número de años que puedan cumplir en cautiverio. Además, no en todas las especies la cautividad implica alcanzar una mayor edad.
Centros de ocio, no de conservación
Los zoológicos, por otro lado, funcionan como negocios a través de la venta de entradas a visitantes, y sus instalaciones suelen estar planteadas para el disfrute de estos en detrimento del bienestar de los animales.
En la ciudad inglesa de Bristol, el año pasado saltaron las alarmas tras la publicación de unas lamentables imágenes del estado de los gorilas en sus instalaciones, cerradas tres años atrás. Ahora los primates han sido trasladados a otro zoo, si bien disponen de un nuevo hábitat boscoso un 450% más grande que su anterior recinto. Uno de los primates, Jock, ha muerto antes del traslado. A sus 42 años, era el macho más mayor de Reino Unido.
La Fundación Born Free ha pedido que se ponga fin de manera definitiva al cautiverio de grandes simios en Reino Unido. En libertad, los gorilas de llanura occidental disponen del área de distribución más amplia de todas las subespecies de gorilas, con casi 700000 kilómetros cuadrados. «Por muy bueno que sea el recinto, nada puede replicar la naturaleza», señalan.
Estos animales son pacíficos y sociales. Viven en grupos familiares muy estructurados, experimentan emociones y se comunican mediante gestos, señales y sonidos diversos.
Se espera que España sea pionera en una legislación a favor de los derechos de los grandes simios con la futura normativa que prepara el Ministerio de Derechos Sociales.


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