La Administración argumenta que las especies cinegéticas ralentizan la recuperación del terreno, pero permiten este impacto por parte de animales domésticos
El Servicio Territorial de Medio Ambiente de León ha dejado sin efecto la suspensión de la caza en los montes afectados por los incendios forestales de la provincia en verano de 2025. Ante esta resolución, la organización SEO/BirdLife ha presentado un recurso de alzada. Denuncian que la medida podría vulnerar la Ley 3/2009 de Montes, que establece la suspensión automática de la caza durante cinco años tras un incendio en su artículo 92.1.
La entidad señala que la decisión «carece de perspectiva de evaluación ambiental«. Por ello, también exige a la Administración que aporte la acreditación técnica previa por la que podría justificar la retirada de la suspensión.
36 espacios protegidos de la Red Natura 2000 de Castilla y León han sufrido daños directos por los incendios forestales del pasado verano. En León, algunos presentan entre un 15% y un 79% de su superficie arrasada por el fuego.
Los incendios han afectado a especies emblemáticas como el urogallo común, en peligro de extinción; la perdiz pardilla, catalogada como «vulnerable»; o el ruiseñor pechiazul.
Con respecto a las especies cinegéticas, estas «no podrán recuperarse adecuadamente si no se toman medidas para mejorar su estado. Y estas medidas pasan por el cese temporal de su caza». Los animales perseguidos por cazadores son aún más vulnerables en terrenos incendiados donde no tienen posibilidad de esconderse o huir, «lo cual no está permitido por la legislación en materia cinegética».
Presión adicional
«La autorización de la actividad cinegética en los terrenos que han sufrido un incendio de esta magnitud supone una presión adicional en un momento en el que tanto la fauna como los hábitats más sensibles se encuentran en un estado muy vulnerable. A consecuencia de los incendios ha desaparecido prácticamente la cubierta vegetal, los procesos erosivos se aceleran y la fauna carece de alimento o lugar donde cobijarse, tanto de día como de noche», expresan desde SEO/BirdLife.
Al mismo tiempo, se ha levantado la suspensión del aprovechamiento ganadero en los terrenos forestales afectados. Esto autoriza de nuevo el pastoreo a pesar de reconocerse los riesgos de «pisoteo, erosión y fragilidad del rebrote».
«Por una parte se justifica la necesidad de reabrir la actividad cinegética argumentando que los ungulados silvestres perjudican a la regeneración de la vegetación tras los incendios, mientras que simultáneamente, se está autorizando que entren ungulados domésticos a pastorear en esas mismas áreas», lamenta SEO/BirdLife.
La organización advierte, además, de que «los primeros años tras un incendio son determinantes» y «minimizar la perturbación es imprescindible para que los ecosistemas de montaña puedan recuperarse y para dar una oportunidad real a especies que se encuentran en regresión».


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