El veganismo es el rechazo al uso de los animales para cualquier fin, ya sea para alimentación, en la industria textil, en espectáculos, etc. Las personas veganas basamos todo nuestro consumo en este principio, y por lo tanto, lo lógico es que dentro de los alimentos que rechazamos se encuentren los moluscos, como mejillones, almejas, caracoles u ostras. Sin embargo, todavía nos podemos encontrar por ahí con una minoría de personas que se definen como veganas y que afirman comer este tipo de animales. Algunas agregan también los crustáceos. Su razón para hacerlo: no son seres sintientes.
¿Pero de verdad los moluscos no son seres sintientes? Este razonamiento se basa en que la ciencia no ha demostrado que lo sean, al igual que sucede con las plantas. Las personas veganas nos pasamos la vida diciendo que no podemos poner la mismo nivel a las plantas y a los animales en cuanto a sintiencia y resulta que una parte de nosotras (minoritaria, eso sí) está haciendo eso mismo con un grupo de animales, los moluscos.
Pero es que en este caso ni siquiera es cierto que la ciencia no haya demostrado que los moluscos son sintientes. A diferencia de lo que sucede con las plantas, son muchos más los estudios científicos que atribuyen esta capacidad a los moluscos, hasta el punto de que legislaciones en materia de bienestar animal de países como Reino Unido incluyen a estos animales por considerarlos sintientes.
En el caso de algunos moluscos, la evidencia de su capacidad de sentir dolor es bastante sólida. Esto es lo que sucede con los cefalópodos, como pulpos, sepias o calamares. Tal vez quienes se definen como veganos consumidores de moluscos no tengan ningún reparo en apoyar el proyecto de construcción de una granja de pulpos en Las Palmas de Gran Canaria, por parte de la empresa Nueva Pescanova, en contra de todas las voces expertas que han manifestado el sufrimiento que podría ocasionárseles a estos cefalópodos sumamente inteligentes.
Por supuesto, todavía es necesario investigar mucho más en lo que respecta a la sintiencia en moluscos menos complejos, como los bivalvos, entre los que se encuentran los mejillones o las almejas, pero es necesario recordar que hasta hace poco tiempo también se creía que los peces no sentían, sino que simplemente reaccionaban mediante actos reflejos. A día de hoy, es casi imposible encontrar a una persona que se catalogue a sí misma como vegana y defienda el consumo de pescado.
Los moluscos son animales, y solo eso debería bastarnos para excluirlos de nuestro consumo si somos veganas, aunque solo sea por el principio de precaución. Si consideramos que hemos de respetar a las demás especies, ¿por qué no hacerlo con los mejillones, las almejas, las ostras, los pulpos o los calamares? ¿Porque no los escuchamos gritar? ¿Porque ignoramos su capacidad de sentir? ¿O porque preferimos quedarnos en la comodidad de tener una opción más cuando salimos a un restaurante? Ahora puede que digas que a las plantas tampoco las escuchamos gritar y que ignoramos sus capacidades, pero para eso tienes la respuesta en el segundo párrafo y en la primera frase de este último, por muy simple que te parezca el argumento.


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