Mitos sobre el veganismo

Desde que soy vegana, y antes de eso, vegetariana, he perdido la cuenta de las veces que alguien ha tratado de decirme que mi decisión está equivocada por diferentes razones. Al principio, reconozco que no sabía muy bien cómo contestar y lo único que me salía era pedir respeto. Pero poco a poco, fui leyendo diferentes datos que reafirmaban mi forma de pensar y de actuar, y que además, me permitían responder con más firmeza a quienes trataban de rebatirme. Años después, sigo recibiendo ciertos comentarios a los que estoy más que acostumbrada, si bien es cierto que también me he encontrado con personas que, piensen lo que piensen, no realizan juicios sobre mi dieta. Aunque hay otras que no dejan de hacerlo, porque, por algún motivo, las cuestiones relativas a la forma de comer tocan demasiado la sensibilidad de los demás, quienes a veces llegan a ofenderse sin razón. De hecho, la mayoría de estos comentarios se refieren al ámbito de la comida, aunque el veganismo va mucho más allá de eso.

He recapitulado algunas de las contestaciones que me dieron (la mayoría de las veces, sin que yo hubiese pedido la opinión de nadie), porque creo que pueden ser útiles para quienes estéis empezando una alimentación vegetariana o vegana y os veáis en estas situaciones.

Sobre la supervivencia y los nutrientes

El primer comentario que me hicieron cuando cambié mi alimentación hacia el vegetarianismo provino de una amiga del instituto, que me dijo que los animales son necesarios por sus nutrientes. En aquel momento, no tenía la información suficiente para responderle que efectivamente, necesitamos los nutrientes, pero que no tenemos que obtenerlos de la carne o del pescado.

Sobre esto mismo, otra amiga me dijo que debería comer carne o pescado al menos una o dos veces a la semana, por sus nutrientes, que según ella, son necesarios para sobrevivir. Le dije que dichos nutrientes también se pueden obtener de los vegetales, a lo que me contestó que, por ejemplo, el Omega 3 solo lo podría obtener del pescado. Después le contesté que, en caso de necesitar Omega 3 o cualquier otro elemento, tomaría un suplemento. Y ella me respondió algo como: ¿prefieres tomarte una pastilla antes que tomar directamente el nutriente? Si hubiese sido ahora, le habría dicho que , que obviamente prefiero tomar una pastilla antes de comer un trozo de un animal asesinado, y que aunque quizá no lo sabe, ella también se está suplementando a través de la carne, pues lo más probable es que el animal del que procede no haya sido alimentado nunca de manera natural.

Más adelante, siendo ya vegana, otra chica que ni siquiera era mi amiga me dijo que tendría que ir al médico para que me recetara vitaminas, ya que no como carne. Desde luego, este es uno de los comentarios más ignorantes que he recibido desde que soy vegana. Esta chica debería saber que las vitaminas no son precisamente los nutrientes que más aportan los alimentos de origen animal, que los vegetales están llenos de vitaminas y que el único elemento necesario en una dieta vegana o vegetariana es la B12, que ella también se está suplementando a través de la carne.

Relacionado con esto, otra amiga me dijo que debería hacerme análisis de sangre para saber si estoy bien al llevar una alimentación vegana. Le respondí que todo el mundo debería hacerse análisis de sangre, al menos una vez al año y, por cierto, mis resultados están perfectos.

Otra vez, mi madre me insinuó que si no comía carne, ni pescado, ni ningún derivado de animal, me podría entrar anemia. Qué casualidad, nunca he tenido anemia y, sin embargo, ella sí, comiendo carne todos los días.

Sobre los animales

Acerca de los animales, uno de los comentarios con los que más me han martirizado es que estos también se comen unos a otros, y que forma parte de la cadena alimentaria que nosotros también comamos a otros animales. ¿Es que para eso sí nos consideramos animales, pero para otras cosas nos desligamos totalmente del reino animal?

Lo más habitual es que se ponga el ejemplo del león que se come a la cebra o al ñu, con preguntas como: ¿no te da pena? Pues sí, me da pena ese ñu o esa cebra que es cazada por un depredador, pero también entiendo que el león se los come porque es su vía de supervivencia y su principal alimento, a diferencia de nosotros, que podemos elegir si queremos o no consumir alimentos de origen animal. Además, el aparato digestivo de los leones es totalmente diferente del nuestro, ya que son animales carnívoros, y los humanos no.

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Siempre se ha comido carne

Otro de los comentarios más habituales contra el veganismo es el de: «siempre se ha comido carne». Lo cierto es que con ese «siempre» solo hacen referencia al período de tiempo en que llevamos existiendo, o como mucho, al período de tiempo desde que nuestros progenitores existen. Porque si hablamos de nuestros abuelos y las generaciones anteriores a estos, la frase más adecuada sería: «nunca se ha comido carne». Porque antiguamente, la ingesta de alimentos cárnicos quedaba relegada a eventos especiales y se consumía de manera muy ocasional, a menos que se tratara de clases sociales adineradas.

Una tarde, en mi etapa universitaria, estaba en la biblioteca estudiando, precisamente la Prehistoria. En el descanso, salió el tema del veganismo, a lo que una de las chicas que me acompañaban dijo algo parecido a: «los homínidos de la Prehistoria eran carnívoros». Al principio, preferí no decir nada, pero en mi cabeza tenía grabados los apuntes de mi profesor, en los que ponía claramente que la alimentación principal en aquella época se basaba en vegetales, y toda la explicación de cómo estaba formada la mandíbula de esos antepasados. Poco después le dije que eso no era cierto, pero ella estaba convencida de que yo era quien me equivocaba y, por tanto, las investigaciones científicas en las que se basaban mis apuntes.

Estas son solo algunas de las veces que he recibido comentarios infundados y basados en creencias falsas acerca de la alimentación basada en plantas. Seguramente, me dejo otras muchas frases que me han dicho, y otras tantas que me dirán en el futuro. Solo espero que dentro de poco, nos vayamos desprendiendo de esos mitos.

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