6 Formas de conservar las frutas y verduras

Si tienes un huerto o alguien de tu familia cultiva frutas o verduras, habrás notado que, en ciertas épocas del año, es imposible comer todos los calabacines, pimientos, tomates o alcachofas que producen las plantas. En muchos casos, se acabarán pudriendo antes de que lleguemos a cocinarlas, y otras veces las comeremos ya bastante arrugadas y feas. Esta es la situación en mi casa todos los veranos, y hasta bien entrado el otoño, con cajas y más cajas de vegetales que son demasiado para pocas personas (muchas veces me pregunto cómo teniendo un huerto tan espléndido mi familia todavía sigue comiendo carne y se hace difícil ser vegana en un pueblo, pero ese es otro tema).

A veces, la nevera no es suficiente para conservar tantas frutas y verduras, no solo porque el espacio es reducido para tal cantidad, sino también porque, en ocasiones, se acaban pudriendo igualmente. Pero a lo largo de los años, he aprendido diferentes técnicas que ayudan, en cierto modo, a conservar mejor los alimentos del huerto. Allá van.

6 Maneras de conservar frutas y verduras

  1. Conservas. Si tienes tiempo y ganas, una de las mejores maneras de conservar las frutas y las verduras es en tarros, a modo de conserva. Puedes hacerlo prácticamente con cualquier vegetal, aunque en mi casa, solemos hacerlo, sobre todo, con las guindillas o con los tomates. Precisamente, una de las mejores formas de dar rendimiento a los tomates cuando tenemos muchos es hacer salsa y guardarla en tarros para ir consumiéndola a lo largo de todo el año.
  2. Secar. Con algunos vegetales, también es buena idea secarlos, pues se mantendrán para consumirlos en cualquier momento. Esto puede hacerse, por ejemplo, con las ciruelas, con los albaricoques y con las uvas, haciendo que sean pasas, aunque eso sí, su sabor, forma y textura cambia completamente. En mi casa, también hemos secado judías verdes y calabacines, aunque en estos casos no lo recomiendo tanto porque al cocinarlos, nunca vuelven a tener la consistencia inicial. Con los tomates, en cambio, funciona mejor.
  3. Congelar. A veces, la opción más fácil es congelar, siempre que tengas sitio en el congelador. En mi casa, siempre hemos recurrido a este truco con los guisantes y con las judías verdes y otras legumbres, pues aunque estas pueden conservarse a temperatura ambiente, congelarlas ayuda a que no les entren gorgojos, unos pequeños insectos que se alimentan de estas.
  4. No dejes los alimentos dentro de bolsas en la nevera. Si guardas en bolsas tus frutas y verduras dentro de la nevera, tardarán menos en pudrirse y se formará más humedad en dichas bolsas. Por eso, siempre será mejor guardar los vegetales sueltos para que te duren algo más.
  5. Mermeladas y compotas. Otra forma de dar utilidad a los vegetales, en este caso a las frutas cuando tenemos muchas, es hacer mermeladas y compotas para guardar en tarros y consumir siempre que lo deseemos. Particularmente, yo prefiero siempre la mermelada antes que la compota, y mis favoritas son la de moras, la de arándanos y la de fresa, aunque la que más solemos hacer es la de ciruela.
  6. Cocinar más. Aunque esta no es, en sí misma, una manera de conservar los alimentos, también puede ayudar. Se trata de cocinar más cantidad de comida de la que vamos a consumir en un día e ir comiendo el resto a lo largo de los días sucesivos, o congelarlo si así lo deseamos. Por ejemplo, con los pimientos, podemos saltearlos con cebolla en una sartén grande e ir añadiendo esta mezcla a los diferentes platos que comamos esa semana, como acompañamiento.
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