Responder o ignorar

Tanto en la vida real como en redes sociales, estoy acostumbrada a esas personas que se dirigen a mí para decirme que me faltan proteínas por ser vegana, que debería hacerme análisis, que siempre se ha comido carne, que qué es lo que como si no como nada de origen animal, que de qué van a vivir los ganaderos si todo el mundo se hace vegano, etc. Cada vez que recibo un comentario de este tipo me hago la misma pregunta: ¿respondo o lo ignoro?

Tengo claro que voy a ignorar ese tipo de respuestas a algún tuit sobre veganismo o consumo de carne que se basen en una foto de un chuletón o un «con lo bueno que está», o «más dejas para los demás», ya que no aportan nada, ni esas personas van a reflexionar por un instante sobre el impacto de la ganadería o sobre el maltrato animal, ni se va a generar un debate sano. Cuando escucho conversaciones (o monólogos) de personas criticando el veganismo, tampoco me gusta meterme. Por ejemplo, cuando estaba haciendo las prácticas para sacarme el carnet de conducir, un día me subí en la parte trasera del coche mientras otro alumno conducía, antes de mi turno. Creo recordar que el profesor y el alumno hablaban de una cena con otra persona, y el primero dijo algo como: «como sea vegana no se va a comer el chorizo, pero ahora como todo el mundo es vegano…» Nadie contestó, y acto seguido añadió: «¿de dónde vas a sacar las proteínas siendo vegano? Ahí se acabó el tema. En otra ocasión, la dependienta de una de las tiendas de mi pueblo dijo también aquello de «ahora todo el mundo es vegano o vegetariano». En estos casos, prefiero no meterme, porque no tengo claro si aportaría algo que dijese: «pues yo soy vegana».

La cosa cambia cuando se dirigen directamente a mí: «te van a faltar nutrientes», «vete al médico», «las gambas no son animales», «hay que comer de todo», «¿tampoco tomas leche?», «el ser humano come carne desde la Prehistoria«, «los ganaderos quieren mucho a los animales», «es la cadena alimenticia», «te vas a morir igualmente», «siempre comes lo mismo»… En estos casos, tengo que contestar, y es cierto que al principio no sabía desarrollar muy bien los argumentos para ello, pero ahora las otras personas suelen quedarse sin saber qué más decir, como ocurrió hace pocos días, en una cena entre amigos, cuando me preguntaron qué tenía de malo tomar leche, si no muere ningún animal, y lo contesté que eso no era cierto, pues los terneros son enviados al matadero para que los humanos nos bebamos su lactancia. Las personas que me habían hecho la pregunta sabían muy bien que eso sucede, pues proceden de familia ganadera, pero ni siquiera ellos se habían parado a pensar que también hay muerte en la industria láctea. Supongo que no van a dejar de tomar leche ni queso, y seguramente dentro de un tiempo se olvidarán de que tuvimos esa conversación, pero al menos han reflexionado por un momento.

«Si no se comiera carne, algunos animales se extinguirían» es otra frase típica. He aquí mi respuesta:

Redes sociales

Algunas veces, ciertas publicaciones en mis redes sociales llegan a personas que no pueden evitar mencionar alguna de las frases anteriores para justificarse. Cuando publiqué esta entrada sobre los pulpos, alguien comentó en Instagram algo como: «¿entonces qué comemos?». Tras visitar a la persona que había puesto el comentario, intuí que era un pescador, por el tipo de fotos que tenía, algunas de ellas con pulpos. Mi respuesta fue que podíamos comer frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales, semillas…, y que podíamos sobrevivir sin comer animales ni sus derivados. A esto, esa persona me volvió a contestar, y esta vez con la frase que más he escuchado desde que soy vegana: «las plantas también sienten», a lo que respondí que no, ya que no tienen sistema nervioso. No volví a recibir contestación. ¿Pudo reflexionar esta persona? No lo sé. ¿Va a dejar de pescar y de comer pulpo después de haberse quedado sin saber qué responderme? Seguramente no, porque lo más probable es que disfrute pescando y lo haga por placer, por lo que es difícil que renuncie a ello. Y es en estos casos cuando me pregunto si merece la pena contestar a comentarios que están a ese nivel. Pero en cierto modo, tengo el impulso de hacerlo casi siempre.

También me han dicho que no es sostenible que todo el mundo se haga vegano. Y no, el mundo quizá no será vegano, pero si tú puedes serlo y contribuir así a que menos animales sufran, ¿por qué no hacerlo? La persona que me dijo eso estaba convencida de que si absolutamente todos los millones de personas del planeta fuesen veganas, se necesitaría destruir más bosques o selvas para cultivos, que se gastaría más agua y fertilizantes. Cuando le hice ver que no era así y que, por supuesto, lo más sostenible sería un consumo local y ecológico (pero sin animales), me dijo que qué pasaría con las personas que viven de la ganadería, a lo que contesté que sería necesaria una reconversión y que también han existido negocios poco éticos en el pasado que daban ingresos a la población pero que hoy rechazaríamos que se diesen. Su respuesta fue que no se puede prohibir nada, que hay que vigilar los mataderos y que muchas comunidades africanas necesitan la carne porque es su único alimento, es decir, se fue por las ramas. Pero yo no me fui por las ramas, y respondí que más que se trata de abrir los ojos, que la mayoría de la carne se consume en Occidente y no en África y que está muy bien vigilar los mataderos pero mejor estaría que no existiesen, porque no hay forma humana de matar.

Al poco tiempo, el mismo individuo hizo otro comentario clásico: qué pasa con los animales carnívoros. Contesté que estos no tienen supermercados donde elegir y se lo tomó a broma. Después se puso a comparar a los humanos con leones, tigres y otros animales que comen carne por necesidad y no por placer y que no han inventado granjas ni mataderos. Mi respuesta fue que no hay comparación y que no hay excusas, pues no necesitamos la carne para sobrevivir. No volví a recibir contestación. Pero si así hubiera sido, estoy segura de que esta persona se habría seguido aferrando a excusas para comer carne. ¿Sirve de algo invertir tiempo en responder?

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Puede que no, y seguramente la mayoría de quienes hacen ese tipo de comentarios nunca dejarán de consumir animales, pero me encanta cuando dejan de contestar, porque eso significa que han pensado y que quizá se lo piensen dos veces antes de volver a cuestionar a un vegano o vegana. «Las plantas también sienten» o «los leones también comen carne» son frases sin sentido que denotan un gran desconocimiento, pero en cierto modo, todos podemos haberlas pensado antes de tener la información, así que yo seguiré contestando a estas personas aunque me canse de decir siempre lo mismo, porque lo que les falta es, precisamente, esa información que yo tampoco he tenido siempre.

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