Trucos para una tortilla de patata vegana perfecta

La tortilla de patata vegana, es decir, sin huevo, es algo que hay que practicar bastante hasta que sale perfecta. He de decir que no es, ni por asomo, la receta más difícil de veganizar, o al menos así ha sido en mi caso. Muchas veces, se me ha roto, no he dado la vuelta cuando debí hacerlo, se me ha quemado y otras tantas cosas, pero jamás me ha quedado mal en cuanto a sabor.

En este blog, no es la primera vez que muestro una tortilla vegana, aunque la de hoy es diferente: es la clásica de patatas con cebolla, pero sin huevo. La anterior tenía también otras verduras, lo cual también me gusta mucho. Para hacer esta, podéis utilizar esa misma receta que ya enseñé, pero quitando las verduras y dejando cómo únicos ingredientes las patatas, la cebolla, la harina de garbanzos, el agua, el aceite de oliva virgen extra y la sal. Eso sí, teniendo en cuenta dos trucos que, personalmente, los he ido aprendiendo a base de probar y probar.

El primero de ellos es clave, y hace referencia al sustituto del huevo. Después de probar diferentes alternativas, a mí la que mejor me ha funcionado hasta ahora es la harina de garbanzos mezclada con agua, pero hay que fijarse mucho en las cantidades. Recuerdo que muchas veces, he hecho la tortilla con esta mezcla demasiado espesa, o en muy poca cantidad, lo que hacía que no cuajara bien, se notara más la harina al probarla y se rompiese.

Pues bien, la mezcla de harina y agua debe quedar líquida, exactamente igual que quedaría el huevo batido, y removiendo muy bien. Tras hacer la mezcla, añadiremos las patatas y la cebolla, que debemos hacer cocinado muy bien a la sartén a fuego lento y dando vueltas de vez en cuando. Esto último es otro truco básico en cualquier tortilla de patatas para que quede bien.

Por último, puedes añadir un poco de cúrcuma, cuyo efecto será aportar el color amarillo que aportaría el huevo, aunque con la propia mezcla de harina y agua ya queda amarillo. Eso sí, se ve más similar a la receta original con dicha especia. Pero si no te gusta, mejor no la añadas. Yo misma no lo hago en la mayoría de las tortillas que hago porque no es, precisamente, mi especia favorita. Pero es otro truco a tener en cuenta si quieres que tu tortilla vegana se parezca un poco más a la de «toda la vida».

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