¡Método CER ya! También en los pueblos

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Bola de Nieve. Así se llamaba una gatita que apareció muerta en el entorno de su colonia hace tan solo unos días. Tenía solo tres meses. Linda. Era el nombre de otra gata atropellada en la carretera que los gatos de esa colonia cruzan día tras día. No llegaba a los dos años. Su hermana había desaparecido un tiempo antes, dejando a tres bebés lactantes para los que se pidió adopción sin éxito, al igual que otra gata de edad más avanzada a la que llamábamos cariñosamente «Abuelita». Plutón fue otro gato de la misma colonia que también desapareció tras el temporal «Filomena». Tenía unos tres años.

Naranja es otra gata de ese grupo que aún permanece en la colonia. En sus cuatro años de vida, ha parido varias veces, pero solo uno de sus hijos sobrevive. Otro de ellos fue atropellado en esa carretera. Los demás desaparecieron, así como la mayoría de los bebés que nacen en colonias felinas como esta.

Ojalá esas desapariciones significaran que alguien se ha topado con los gatos y ha decidido adoptarlos. Pero no. Esas desapariciones significan envenenamientos, pozos (vivimos en el campo), atropellos, depredadores y un sinfín de peligros más.

Los gatos pueden vivir hasta dos décadas en nuestras casas. En la calle, puede llegar a ser extraño que superen el año de vida. En la mayoría de las ciudades existen asociaciones y personas particulares que se encargan de proporcionar el mayor bienestar a esos gatos en colonias, alimentándolos, desparasitándolos, vacunándolos, y sobre todo, esterilizándolos para que no nazcan más gatos en esas circunstancias. En los pueblos no suele ser así. Es cierto que muchas personas los alimentan, pero si no los esterilizan el problema no hace más que aumentar. Y no son pocas las personas que, dicho por ellas mismas, «se cansan» o les genera molestias el hecho de seguir alimentando a un grupo de gatos que merodean su casa en busca de comida acostumbrados a que allí se les proporcione. ¿Y qué pasa con esos gatos? Sorpresa, acaban desapareciendo.

Algunos dirán que en los pueblos siempre ha habido gatos en las calles. ¿Y? Que algo siempre haya ocurrido no significa que no deba ser cuestionado. Los gatos solo están en las calles por dos motivos: los abandonos o los propietarios irresponsables que los dejan salir. Y cuando por esa irresponsabilidad una gata, que por supuesto no está esterilizada, queda embarazada, el propietario no se hace responsable de los bebés, y estos pasan a aumentar la cifra de animales en las colonias felinas. O lo que es peor, acaban en un contenedor de basura en cuanto nacen.

Es muy fácil decir que «siempre ha habido gatos en las calles», pero tampoco requiere demasiado esfuerzo preguntarse las razones por las que esto sucede y buscar soluciones éticas frente al abandono, a los atropellos o al hambre y frío que sufren estos animales. En los últimos tiempos, ha sucedido algo que no ayuda para nada a los gatos, y es que la gestión de las colonias felinas se ha convertido en un debate de la derecha política frente a la izquierda. La derecha acusa a los gatos de insalubridad y de acabar con otras especies de las que son depredadores, y en consecuencia, plantea acabar con los gatos en las calles de una forma letal; mientras la izquierda suele plantear el método CER (captura, esterilización y retorno) como técnica para poner fin a las colonias felinas sin acabar con la vida de los gatos, si bien para que no existan colonias debe acabar también el abandono.

Y por su puesto que esta cuestión debe llegar a la esfera política, porque los animales también importan, pero es asqueroso que se utilice a los gatos como arma arrojadiza contra el Gobierno o contra el colectivo animalista, porque eso solo genera más odio hacia estos animales.

Las colonias felinas deben formar parte de las políticas municipales. Son los ayuntamientos los que deberían hacerse responsables de la gestión ética de estas y la aplicación del método CER, en colaboración con asociaciones o gestoras de colonias. La esterilización ya es obligatoria en España, tanto para particulares propietarios de gatos como para los ayuntamientos con respecto a los gatos ferales. Pero hasta que esto tenga un resultado positivo en los animales pasará un tiempo. Mientras tanto, siguen los atropellos, envenenamientos y gatos muertos a los pocos meses de nacer.

2 respuestas a «¡Método CER ya! También en los pueblos»

  1. […] Alboraya, en base al protocolo de autorización y gestión de colonias felinas por el método CER (Captura, Esterilización y Retorno), aprobado mediante Decreto de Alcaldía en cumplimiento de la Ley de Bienestar […]

  2. […] ha presentado una propuesta en el Ayuntamiento para la implantación del método CER (captura, esterilización y retorno), que estaría dotada con un presupuesto de 50000 euros, pero […]

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