El cine y la literatura ambientados en la época medieval nos han llevado a pensar en este como un período oscuro en Europa, cargado de imposiciones por parte de la Iglesia Católica, del miedo a la Inquisición y de supersticiones infundadas. Una de las más extendidas es la que vincula a los gatos, principalmente a los de color negro, con la brujería, lo que llevó a que estos fueran perseguidos y masacrados. Lo cierto es que son muchos los historiadores que sostienen que esto es un mito y que jamás se persiguió a los gatos negros durante la Edad Media. De hecho, las representaciones de estos animales son comunes en manuscritos y otras manifestaciones medievales y su presencia era habitual en conventos y monasterios, pese a ser la Iglesia la que habría propuesto su matanza.
Para llegar a la procedencia de la leyenda sobre los gatos negros y la brujería nos tenemos que remontar a la Alemania del siglo XIII, por aquel entonces el Sacro Imperio Romano Germánico, donde el papa Gregorio IX (1170-1241) había nombrado al confesor Konrad von Marburg (1180-1233) como inquisidor, con la misión de acabar con la herejía. Von Marburg terminó haciéndose conocido por su extrema violencia y torturas contra sus víctimas, muchas veces acusadas falsamente de herejes.
El inquisidor llegó a obsesionarse con el encargo del pontífice, y le hizo saber a este que el imperio estaba lleno de sectas satánicas que llevaban a cabo rituales paganos. Así, Konrad von Marburg envió al papa varias cartas en las que aportaba todos los detalles de estos ritos en la ciudad de Maguncia, con descripciones de hechos de difícil credibilidad, pero que acabaron convenciendo al pontífice, pese a que el arzobispo de Colonia se había quejado ante él de los procedimientos de Konrad.
Según Von Marburg, durante uno de los rituales un banquete daba paso a la aparición de una estatua de un gato negro que cobraba vida y caminaba marcha atrás. Después, los asistentes le besaban las nalgas. También se describe que cuando un nuevo integrante iba a entrar en la secta, la forma de un sapo aparecía ante él y era besado en las ancas o en la boca por todos los miembros. Según el inquisidor, el anfibio a veces era tan grande como un ganso. Es por ello que el mito también afirma que los sapos y patos fueron masacrados en la Edad Media, si bien esta leyenda no se ha extendido tanto como la de los gatos negros.

Lo más probable es que Konrad von Marburg inventara estos rituales para mantener su trabajo como inquisidor. Puede que lo único cierto en sus cartas fuera que algunos grupos paganos veneraban estatuas de gatos negros, o que estos animales formaran parte de ciertos rituales, incluso de algunos de sacrificios. Lo cierto es que el inquisidor acabó siendo asesinado tras haber inculpado a un conde de hereje, que finalmente fue absuelto, mientras Von Marburg era señalado por haber vertido acusaciones falsas.
En 1233, el papa publicó la bula Vox in Rama, dirigida a las autoridades de Maguncia para advertirles de los supuestos ritos que tenían lugar en la ciudad, aunque en ella no se proponía el exterminio ni la persecución de los gatos, y los estudiosos de la época no creen que el documento pudiera influir durante toda la Edad Media.
La bula fue enviada únicamente a Maguncia, por lo que para los historiadores es difícil que diera origen a matanzas de gatos en toda Europa hasta el punto de casi exterminarlos. Pero no podemos saber en qué medida algo así pudo calar en la población en general o si el pensamiento común demonizó solo a los felinos de color negro mientras los demás seguían siendo considerados útiles o compañeros, ya que no se ha comprobado que realmente en esta época disminuyeran las poblaciones de gatos. Además, un estudio del 2022 señaló que su tenencia como animales considerados de compañía aumentó a partir del siglo XIII.
También se ha señalado que este decreto fue el origen de la peste negra, de cuya propagación se acusó a las ratas, que supuestamente se habían librado de los gatos como principales depredadores. Lo cierto es que dicha pandemia se produjo más de un siglo después, en 1347, y afectó también a territorios que no estaban sujetos a las órdenes del papa, como el Imperio Bizantino, Egipto o Asia.
Tampoco existen registros históricos que afirmen la persecución masiva de gatos durante la Edad Media por cuestiones ligadas a creencias religiosas, pero sí algunos documentos que relacionan a estos animales con el mal o con la brujería, sin llegar a proponer masacrarlos, y no sería la primera vez que la Iglesia demonizara a animales que en épocas anteriores habían sido símbolos en culturas no cristianas, como sucede con los gatos. Algunos textos sostienen que estos felinos eran considerados aliados para evitar plagas de roedores, pero no es totalmente falso que se produjeran matanzas de gatos en este período, si bien estas fueron puntuales y podían estar relacionadas con momentos de hambrunas durante asedios en ciudades.
Por otro lado, algunas fuentes hablan de matanzas de decenas gatos en Cambridge durante el siglo XIII, y en la ciudad de Ypres (Bélgica) el tradicional festival Kattenstoet consiste en lanzar muñecos de gatos desde un campanario. Supuestamente, el origen de esta festividad está en la Edad Media, cuando eran lanzados animales reales a los que se asociaba con la brujería. Así, no se puede negar que el mito sea totalmente infundado, pero es probable que la magnitud de las matanzas de gatos no sea como se ha presentado y que no fuera algo generalizado en toda Europa.
FUENTES CONSULTADAS:
G.M.A. (2023). No, ningún Papa ordenó exterminar a los gatos en la Edad Media. National Geographic.
Hermosillo, A. y Rosenberg, A. (2020). Tras la huella del monstruo femenino. Universidad de Guadalajara.
Historias para mentes curiosas (2019). La peste negra, el Papa Gregorio IX y el bulo de la gran masacre de gatos en la Edad Media.
La Historiadora (2021). Desmontando mitos. La peste no fue por la falta de gatos.
Martínez, L. (2019). La convergencia entre brujería y herejía y su influencia en la actuación de la Inquisición medieval. Revista de la Inquisición. Intolerancia y Derechos Humanos (25), pp. 69-90.
J. Mark, J. (2019). Gatos en el medievo. World Histoy Encyclopedia.


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