La cría de estos felinos obedece a fines lucrativos como la caza de trofeos o el turismo
El Gobierno de Sudáfrica está dispuesto a poner fin a las granjas de leones que son criados con el único fin de ser abatidos por cazadores. Así lo ha confirmado Barbara Creecy, ministra de Silvicultura, Pesca y Medio Ambiente del país.
Dicho Ministerio anunció por primera vez su intención de poner fin a la «domesticación y explotación de leones, y en última instancia, cerrar todas las instalaciones de leones cautivos en Sudáfrica» en 2021. A finales de 2022, se formó un equipo de trabajo para identificar y recomendar las vías de salida de esta industria que tendría en cuenta a todas las partes implicadas, cuyo fin último sería la clausura de todas las granjas de leones del país, y se elaboró un informe al respecto que ha sido aprobado el pasado mes de marzo.
El informe recoge las medidas a tomar para la eliminación gradual de la cría de leones en cautividad, entre las que se incluyen impedir la compra-venta de nuevos felinos o la esterilización. También alude a las condiciones de mantenimiento de los animales, su transporte, las situaciones en las que se recurrirá a la eutanasia o la eliminación de cadáveres.
También se establece la recomendación de prohibir el comercio internacional de leones vivos o de sus partes, pero se deja la puerta abierta a un comercio nacional durante el período de transición. En concreto, la restricción del comercio es importante porque la venta de huesos de león a los que se atribuyen propiedades en países asiáticos se convirtió en todo un negocio en el país, tanto legal como ilegal hasta 2019, por lo que el informe contempla a incineración masiva de esqueletos que hasta ahora se mantienen en reservas por culpa de este comercio.
Entidades como World Animal Protection piden que se establezcan objetivos claros con plazos concretos. Mientras tanto, «el comercio legal servirá de tapadera para actividades delictivas y las granjas seguirán suponiendo un riesgo para la salud y seguridad pública».
El documento también rechaza la idea de devolver a los leones criados en cautividad a la naturaleza, con el objetivo de salvaguardar y proteger las poblaciones de leones salvajes de Sudáfrica. Las organizaciones de protección animal implicadas en el proceso quieren asegurar que el destino de los leones que ya hayan sido criados en el momento de la prohibición sean refugios donde sean atendidos durante toda su vida y no sean utilizados con fines lucrativos.
Además, piden a los países receptores de trofeos de caza que apliquen prohibiciones a la importación de estos, independientemente de si han sido criados en cautividad o han nacido en libertad.
Las granjas de leones, mientras tanto, se disfrazan de conservacionistas de la especie. Además de ofrecer a los animales a los cazadores de trofeos o sus huesos a la medicina tradicional asiática, algunas de ellas ofrecen experiencias a los turistas como acariciar a los cachorro o caminar con los grandes felinos.
Se desconoce la cifra de leones que hay actualmente en granjas sudafricanas, puesto que nunca se ha llevado a cabo un recuento oficial, pero las estimaciones apuntan a unos 8000 individuos en las 350 granjas existentes. Estas funcionan en Sudáfrica desde los años 90.


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