Ni comprar productos de cercanía. Ni comprar congelado o fresco. Ni ir a pescar tú mismo. Ni comer únicamente animales de río. Ni ser selecto a la hora de escoger el pez que vas a cenar. Ninguno de estos métodos es tan útil para librarse de las sustancias tóxicas asociadas al pescado como dejar este alimento fuera de tu plato.
Puede que haya personas que se preocupan tanto por la procedencia geográfica de su comida, por los métodos de producción y por los riesgos que puede implicar para su salud que se olvidan de que los seres sintientes no son comida. Da igual si el filete de merluza procede de pescadores locales o de una piscifactoría. Lo realmente importante es que hablamos de un ser dotado de sensibilidad que no quería ni tenía que morir para acabar en el plato de alguien que tiene a su disposición miles de alimentos alternativos igual o más nutritivos, y sin mercurio, por cierto.
Sabemos tan poco sobre los peces, y mucho menos sobre otros animales acuáticos como algunos moluscos, crustáceos o cefalópodos, que habitualmente los vemos como objetos. Es normal hasta cierto punto, ya que el agua no es nuestro medio y no solemos interactuar con ellos. Por eso nos resultan tan sorprendentes las investigaciones sobre la inteligencia de estos animales. Nuestra especie también tiende a cosificar a las demás especies en función de nuestro parecido con ellas. Es más fácil que empaticemos con un mamífero que sufre que con un pez que acaba en una red aplastado por otros miles de peces. De hecho, muchas personas que hoy son veganas y vegetarianas mantuvieron el pescado en sus menús después de dejar la carne. Y de hecho, hay quienes utilizan el término «pescitariano», pero no «carnitariano».
Realmente, esta entrada no va sobre tóxicos, aunque puestos a hablar de ellos, podemos informar de que ningún pez está a salvo de la contaminación, ni en ríos, ni en océanos; ni en la naturaleza, ni en la piscifactoría. La diferencia es que a algunas personas nos preocupa el impacto de esas sustancias en los animales. A otras únicamente les interesa cuando les afectan a sí mismas.


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