COP16: dejar de explotar animales como clave para proteger la biodiversidad

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Hasta el próximo 1 de noviembre, la ciudad de Cali (Colombia) es el escenario de la COP16 de Biodiversidad, que dio comienzo el 21 de octubre. El evento es importante para tejer acuerdos internacionales contra la pérdida de biodiversidad, esenciales ante la amenaza de la sexta extinción masiva. El movimiento ecologista tiene su mirada puesta en este acto, aunque a menudo estas cumbres llevan a la indignación ante unos representantes que no son capaces de atender a la emergencia climática sin dejar de lado intereses políticos y económicos.

Lo cierto es que en cumbres anteriores se han tomado decisiones importantes sobre la biodiversidad, por lo que esta debería ser clave para el futuro de todas las especies, incluida la humana. Y es que a menudo pensamos en la biodiversidad, la naturaleza y el medio ambiente como entes ajenos a nuestra especie, sin percatarnos de que somos parte de todos esos términos. Un motivo que debería ser suficiente para proteger la biodiversidad.

Según Greenpeace, de los ocho millones de especies de fauna y flora conocidas, un millón se encuentra en peligro de extinción. La cumbre de Montreal celebrada en 2022 finalizó con un acuerdo histórico: proteger el 30% de la superficie terrestre y el 30% del medio marino para 2030, con una financiación de 20000 millones de dólares anuales hasta 2025 y de 30000 millones hasta 2030, un punto que fue difícil de negociar en Montreal y que está volviendo a paralizar las negociaciones en Cali.

La COP16 es el momento de analizar en qué medida se está cumpliendo este objetivo y la financiación prometida. Los datos no son muy esperanzadores. Muchos países no han presentado planes al respecto y 23 países de 28 han pagado menos de la mitad de su compromiso, entre ellos España, que fue uno de los primeros en presentar su Plan de Acción Nacional sobre Biodiversidad.

Durante estos días en Cali, se habla de pérdida de biodiversidad, de conservación, de protección de la naturaleza y del derecho a un medio ambiente limpio y saludable. Una solución a los problemas que se plantean sería dejar de explotar animales, por lo que vamos a desmigar todas estas expresiones para comprender su relación con nuestro trato hacia las demás especies y cómo este afecta directamente a la humana. One Health: salud humana, animal y medioambiental, puede que sea un término que también resuene en Cali.

Pérdida de biodiversidad

Cada especie cumple una función en su hábitat natural y la pérdida de una sola puede alterar todo un ecosistema. También producen alteraciones los desequilibrios entre cifras de individuos con diferentes funciones, como carnívoros y herbívoros. Los animales domesticados para consumo ya no forman parte del hábitat natural de las especies, sino que son criados en cautividad. Sin embargo, su cría masiva sí produce alteraciones: contaminación del agua y del entorno, emisiones de gases de efecto invernadero, sobrepastoreo, deforestación para cultivar el alimento que los engorda antes de ir al matadero, etc. Todo ello, sin duda, contribuye a la pérdida de biodiversidad.

También lo hace la caza. Cada individuo abatido por un cazador supone un desequilibro para su grupo poblacional y para los de otras especies. El ser humano no es un depredador. Esa función debe corresponder únicamente a los carnívoros salvajes que no buscan cazar para colgar un trofeo de una pared ni para subastarlo al mejor postor.

Y por supuesto, la pesca y la acuicultura. Los artilugios de pesca se llevan por delante a miles de individuos de diferentes especies, incluidos los que no son el objetivo de los pescadores y que no acaban en pescaderías. La acuicultura, por su parte, requiere de la pesca para alimentar a los peces que cría, por no hablar de su enorme impacto medioambiental.

Conservación

Si la explotación de otros animales ha supuesto la pérdida de biodiversidad explicada en el punto anterior, ¿no tendría sentido dejar de explotarlos para revertir esta situación? Claro que lo tendría, pero casi siempre las estrategias de conservación olvidan el impacto de actividades como la ganadería. A menudo, se carga con la culpa de la desaparición de unas especies a otras especies, a las que llaman «invasoras«; o a actividades humanas de menor impacto que la ganadería, la caza, la pesca, el mascotismo o la peletería. Algunas de estas incluso se proponen como solución conservacionista, como es el caso de la caza o los zoológicos, en lugar de plantear políticas de protección a la fauna salvaje en su propio hábitat.

Protección de la naturaleza

La protección de los espacios naturales es indispensable para salvaguardar ecosistemas únicos y las especies que los habitan, incluidos los acuáticos, a menudo olvidados. Sin embargo, en áreas como los parques naturales en España la caza está permitida. También se cometen abusos sobre las especies salvajes en zonas que gozan de otras categorías de protección, y numerosos espacios ni siquiera cuentan con el amparo de ninguna de dichas categorías, lo que pone a sus habitantes en peligro ante actividades como la caza, la ganadería o la acuicultura.

Medio ambiente limpio y saludable

Las granjas son lo opuesto a un medio ambiente limpio y saludable. Quienes viven cerca de una de ellas pueden no disponer de agua potable e incluso presentar problemas respiratorios o de otra índole relacionados con la salud. Las políticas deben priorizar el derecho a un medio ambiente limpio y saludable a los intereses económicos de las grandes empresas, ya sean ganaderas, pesqueras, mineras, urbanísticas, etc.

Una respuesta a «COP16: dejar de explotar animales como clave para proteger la biodiversidad»

  1. […] ha sido la COP con mayor presencia de empresas y en la que estas han ejercido más presión a las delegaciones. […]

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