Pitágoras, un perro y un alma amiga

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Uno de los primeros vegetarianos de los que se tiene testimonio fue Pitágoras de Samos (569 a.C.-465 a.C.), famoso matemático y filósofo griego que influyó decisivamente en el avance del pensamiento. Nacido en la isla de Samos, fundó su escuela en la ciudad italiana de Crotona, con el vegetarianismo como una de sus normas. Pero estos y otros datos biográficos sobre él solo son conocidos por escritos de autores que le sucedieron, pues Pitágoras no dejó ningún texto para la posteridad.

Así, su figura se ha visto envuelta en un halo de misticismo y leyenda, ya fueran promovidos por él mismo o por sus discípulos, con historias entre la realidad y la ficción y numerosas anécdotas como la que hoy traemos al blog: cuando Pitágoras reconoció en los aullidos de un perro que estaba siendo maltratado el alma de un amigo.

Dice que una vez (Pitágoras) vio de paso un perro que era golpeado y sintió piedad de él y pronunció estas palabras: «Detente, no le pegues, pues es el alma de un querido amigo la voz que he reconocido mientras aullaba»

Diógenes Laercio (180-240)

Aunque Diógenes Laercio narró la anécdota más de 600 años después de la muerte de Pitágoras, habría sido el historiador y filósofo Jenofonte (431 a.C.-354 a.C.) uno de los primeros en difundir la narración que luego recogería Laercio, si bien lo habría hecho en tono de burla.

Real o ficticia, la anécdota de Pitágoras y el perro explica uno de los aspectos fundamentales de la escuela pitagórica: la idea de la transmigración de las almas o metempsicosis, es decir, el paso del alma de un ser a otro, humano o no humano, al morir el primero. Esta creencia en un alma inmortal independiente del cuerpo sufrió variantes en las distintas corrientes de pensamiento y fue luego asumida por religiones como el cristianismo, que eliminó a los animales no humanos y al mundo terrenal de la ecuación, lo cual acabó derivando en interpretaciones que desacreditaron el vegetarianismo de la escuela pitagórica como la de un Dios que nos había hecho superiores a las demás especies. Estas ya no tenían alma, que era lo importante, lo cual ha servido para justificar el consumo de carne y otras prácticas de maltrato animal.

Los pitagóricos, por el contrario, aludían a los animales como «seres que respiran«, «dotados de alma» o «dotados de vida«, motivos más que suficientes para ellos para no dañarlos, no comerlos y respetarlos como a iguales, ya que en algún momento podrían albergar su alma. Según algunos autores, el propio Pitágoras llegó a afirmar que recordaba sus reencarnaciones.

También se cuenta que por este mismo motivo, Pitágoras rechazaba el uso de prendas de piel u otros materiales de origen animal, e incluso que hablaba con los animales o que estos obedecían sus órdenes, una afirmación, esta última, que no solo vuelve a relacionarse con el misticismo en el que se ha envuelto la figura del filósofo, sino también con una carga importante de antropocentrismo que poco concuerda con esa idea de respeto hacia todos los seres sintientes justificada en el alma.

Antropocentrismo es, asimismo, la palabra que a algunas personas se les pasa por la cabeza cuando escuchan o leen que Pitágoras quiso salvar al perro porque albergaba el alma de un amigo, pero en este caso, la idea del alma supera para los pitagóricos a lo humano. Por tanto, ese amigo podría ser también el perro al que el filósofo veía como un igual.

Lamentablemente, no fue el respeto hacia los animales no humanos lo que predominó en los siglos venideros. Filósofos posteriores y el cristianismo acabaron relacionando lo animal con conceptos que consideraban negativos y que había que reprimir, como la irracionalidad, las pasiones y los instintos. En 1889, Nietzsche (1844-1900), como aquel Pitágoras que se compadeció de un perro maltratado, se abrazó a un caballo en una plaza de Turín cuando el cochero que lo explotaba lo golpeaba porque no quería continuar la macha. El filósofo alemán fue tachado de loco e irracional.

FUENTES CONSULTADAS Y ARTÍCULOS RELACIONADOS

Abuchaibe, R. (2023). 4 aspectos fascinantes de la vida de Pitágoras (más allá de las matemáticas). BBC.

Alvarado, V. y Sandoval, A. F. (2008). Pitágoras. La transmigración de las almas. Humanitas, 5(5),73-89.

Atenea Nike (s.f.). Pitágoras.

Aznar, E. R. (2007). Pitágoras de Samos. UGR.

Murcia, J. (2025). ¿Quién fue Pitágoras? La historia de un filósofo tan célebre como misterioso. Historia. National Geographic.

Sánchez, A. (2024). ¿Vegetarianos en la antigua Grecia? En La Antigua Grecia hoy. De la ciudadanía y sus límites al «desarrollo sostenible», editado por Miriam Valdés Guía y Fernando Notario Pacheco, 315-336. Madrid: Ediciones Complutense.

Sánchez, P. (2015). La idea del vegetarianismo en el mundo grecorromano y su traspaso al cristianismo primitivo. Trabajo de Fin de Máster. Universidad Complutense de Madrid.

Una respuesta a «Pitágoras, un perro y un alma amiga»

  1. […] menudo recordamos a personajes históricos que han hecho sus aportes al movimiento, desde Pitágoras hasta Donald Watson, pasando por Arthur Schopenhauer, Jane Goodall o Peter Singer. Algunos, como […]

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