La medida protege a los animales, a la vez que impulsa la innovación en diseños sostenibles
La Semana de la Moda de Australia (AFW), el evento más importante del sector textil del país, ha prohibido el uso de pieles, plumas y otros materiales procedentes de animales exóticos y salvajes. El evento se une así a las semanas de la moda de otras ciudades del mundo que han querido dejar atrás las pieles para adecuarse a las demandas sociales, como las de Ámsterdam, Berlín, Helsinki o Copenhague.
Con ello, no desfilarán en la Semana de la Moda de Australia más bolsos de cocodrilo, plumas de avestruces o de pavos reales, o abrigos de visón. La decisión es el resultado de años de campañas de organizaciones como World Animal Potection o Collective Fashion Justice, que reclaman una moda más ética y sostenible.
Según World Animal Protection, más del 65% de las personas consideran inaceptable utilizar animales salvajes para la confección de ropa y accesorios; y más del 72% evitaría comprar productos fabricados con pieles, cuero o plumas de estos animales.
La piel es una industria en sí misma, no un subproducto de otras industrias como la cárnica. Animales como cocodrilos, serpientes, visones, patos, gansos o avestruces son criados y asesinados mediante crueles métodos únicamente por su piel. Incluso cuando las pieles se consideran un subproducto, como ocurre con el cuero procedente de vacas o corderos, este repercute en importantes beneficios económicos para la ganadería que lo terminan convirtiendo en una industria.
La industria de la moda del lujo contribuye, en gran medida, a la cría de animales exóticos por su piel, tradicionalmente considerada de mayor calidad que las alternativas sintéticas o de otro origen, si bien numerosas marcas han dejado atrás las pieles.
En el ámbito de la defensa animal, persiste el debate sobre si es adecuado utilizar imitaciones de pieles, ya que proceden de tendencias generadas por las grandes marcas que utilizan pieles reales, y la generalización de prendas de este tipo, aunque sean de imitación, podría contribuir a una mayor demanda de pieles.
Desde World Animal Protection, confían en que la industria de la moda sea cada vez más consciente hacia el sufrimiento animal. «La industria de la moda puede ser una fuerza positiva para la vida silvestre», señala la directora de campañas de la organización, Suzanne Milthorpe. Para ella, el sector vive «un efecto dominó«, con numerosos eventos que rechazan las pieles y plumas.
Esta nueva política no solo protege a los animales, sino que también impulsa la innovación en el diseño y la búsqueda de materiales sostenibles y alternativos.


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