Prometen beneficios para la salud y la forma física, pero obvian los riesgos asociados al consumo de carne
Los promotores de dietas basadas en carne han encontrado en las redes sociales un gran altavoz, a menudo con información falsa. Estos prometen beneficios para la salud y la forma física, mientras aluden con frecuencia a la alimentación de nuestros antepasados prehistóricos como un ejemplo a seguir, aunque sin base científica, puesto que la historia y la paleontología hace décadas se encargaron de desmentir este mito. En nuestra etapa de cazadores-recolectores, la recolección era la vía principal de obtener alimentos, debido a la abundancia y a la dificultad de la caza y de la conservación de la carne. No fue hasta que se generalizó la ganadería cuando esta última empezó a ser más habitual en la dieta, y aún así, salvo en casos aislados, los vegetales siguieron siendo la base de la alimentación hasta la era industrial.
Un estudio reciente señala que hasta el 96% de los influencers que transmiten información falsa sobre salud se benefician económicamente de ello, por ejemplo mediante la venta de terapias, retiros, cursos, charlas o sus propios suplementos alimenticios. Los investigadores se centraron en un grupo de 53 cuentas en redes sociales que exponen a hasta 24 millones de usuarios vulnerables a consejos perjudiciales que contradicen las directrices de salud pública. Además, más de la mitad de estos influencers carecen de formación específica sobre los temas que tratan. Algunos incluso la falsifican. Uno de cada cinco se presenta como experto cualificado, sin una titulación que lo acredite.
Quienes promueven dietas carnívoras obvian la existencia de otras proteínas y alimentos, así como la evidencia científica que relaciona el consumo de carne con un mayor riesgo de cáncer, enfermedades cardíacas y otras patologías. Este tipo de discursos a menudo se entremezclan con teorías conspirativas, desacreditan a los organismos oficiales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), y fomentan la desconfianza en los avances médicos. A veces, el discurso se disfraza de «sostenibilidad» y clama por el rechazo de la producción intensiva y la elección de carne «de pasto» o de ganadería «regenerativa», con argumentos cargados de clasismo que olvidan que la cría extensiva también sigue el modelo industrial, aunque en otro escenario.
Además de las dietas carnívoras, otras cuentas otorgan supuestos beneficios a alimentos potencialmente peligrosos para la salud, como la leche cruda.
Los investigadores muestran preocupación por el riesgo de esta desinformación, al erosionar la confianza de la población en la ciencia, y piden una respuesta política que incluya la educación digital y en nutrición, el apoyo a influencers confiables y con credenciales, y la aplicación de pautas para evitar la falsificación de títulos médicos.
Alice Millbank, cofundadora y directora científica de Rooted Research, impulsora del estudio, expresa que «la nutrición es compleja, pero no tiene por qué ser confusa». Los influencers «se aprovechan de la confusión ofreciendo respuestas peligrosamente simples disfrazadas de trucos, a menudo movidos por el afán de lucro, no por la ciencia», añade. Los expertos abogan por combatir la desinformación mediante una comunicación clara y basada en pruebas para recuperar la confianza de los usuarios.
Fuente: Plant Based News.


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