El código (ético) de Da Vinci: Leonardo, un genio animalista

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Considerado un genio universal, Leonardo da Vinci (1452-1519) fue el principal exponente del Renacimiento italiano. Su talento lo llevó a destacar en disciplinas tan variopintas como la pintura, la anatomía, la ingeniería, la arquitectura, la escultura, la música, la poesía o el urbanismo. Pero este hombre polifacético no solo fue adelantado a su tiempo en el ámbito científico, sino también en el ético y en su consideración hacia los animales no humanos.

Tenemos constancia del pensamiento ético del autor de La Gioconda y La Última Cena gracias a sus biógrafos, sus contemporáneos y a sus propios escritos, aunque estos no se descifraron hasta el siglo XIX por el historiador alemán Jean Paul Richter (1847–1937).

En 1883, Richter publicó The Literary Works of Leonardo da Vinci, una compilación de textos extraídos de los cuadernos del genio italiano. De esta publicación se extrae la conclusión de que Leonardo seguía una dieta vegetariana.

Pero no es necesario llegar al siglo XIX para encontrar un testimonio escrito sobre la alimentación de Leonardo da Vinci. En una carta que el explorador italiano Andrea Corsali (1487-?) envió a su benefactor, Juliano II de Médici (1479-1516), menciona que «ciertos infieles llamados hindúes no se alimentan de nada que contenga sangre, ni permiten entre ellos infligir daño a ninguna criatura viviente, como nuestro Leonardo da Vinci». Y es que Juliano II, hermano del papa León X (1475-1521) y ambos hijos de Lorenzo de Médici (1449-1492), fue también benefactor de Leonardo.

Biógrafos contemporáneos han llegado a la misma conclusión. Uno de ellos fue Edward MacCurdy (1871–1940), quien acerca del genio comentó: «La mera idea de permitir la existencia de sufrimiento innecesario, y todavía más la de quitar la vida, era algo que aborrecía».

Animales y naturaleza en la Toscana

El interés de Leonardo por los animales le llegó desde pequeño, dado que creció en la Toscana rural, rodeado de naturaleza. Ya entonces observó los mecanismos naturales que después aplicó a sus inventos o reflejó en su arte.

landscape of countryside
Toccana | Paul Scheelen

Uno de esos mecanismo de la naturaleza que más fascinó al genio renacentista fue el vuelo de las aves. Leonardo observó minuciosamente la anatomía de estos animales, pero también la de los murciélagos e insectos voladores para convencerse de que el ser humano podría volar si conseguía replicar la física de la naturaleza y adaptar esta idea a ingeniosos inventos. Pasarían 400 años hasta el primer vuelo exitoso de un avión motorizado.

Una vez que se trasladó a Florencia para continuar desarrollando su ingenio, de la mano de distintos mecenas, trasladó su fascinación por las aves y el vuelo a la práctica. Es conocida la anécdota que cuenta que Leonardo compraba pájaros que se vendían en las calles florentinas para después abrir sus jaulas y devolverles la libertad que les era negada al impedirles el vuelo tras aquellos barrotes. Así lo narró el arquitecto, pintor y escritor Giorgio Vasari (1511-1574) en su obra Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos (1550).

Vasari también señaló que Leonardo solía rodearse de caballos, perros y otros animales. De hecho, los animales son recurrentes en sus pinturas y dibujos. Perros, gatos o caballos aparecen frecuentemente en los cuadernos de Leonardo da Vinci, quien observaba su anatomía para extraer conocimientos, si bien gran parte de sus conclusiones se basan en la especie humana.

Todo esto puede generar contradicciones en el ámbito ético, dado que sabemos que en la misma época ya existía la vivisección, y que Leonardo estudiaba la anatomía de los animales a partir de disecciones. Eso sí, no podemos afirmar que las realizara sobre individuos vivos.

Frases célebres

Si hay una frase animalista que se atribuye a Leonardo da Vinci es la siguiente:

Llegará un día en que los hombres como yo verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre.

La frase vendría precedida de una reflexión acerca de la alimentación vegetal como suficiente para el ser humano y sobre un futuro anhelado en el que la matanza de otros animales se consideraría un crimen.

Sin embargo, esta frase célebre que tanto circula por Internet es una falsa atribución a Leonardo da Vinci. La cita procede de una novela de ficción, El romance de Leonardo da Vinci, del ruso Dmitri Merezhkovski (1866-1941). En ella, el autor pone voz a los pensamientos de Leonardo como personaje de la novela. Años después de su publicación, se incluyó en antologías sobre el pensamiento humanista que la atribuyeron erróneamente al genio renacentista. Pese a ello, la frase refleja con fidelidad el planteamiento de Leonardo tal como lo han narrado sus biógrafos y contemporáneos.

La que sí es real y pertenece a los Quaderni d’Anatomia de Leonardo da Vinci que se conservan en la Biblioteca Real del Castillo de Windsor es otra frase tanto o más contundente, en la que se refiere al ser humano como «rey de los animales, más bien diría rey de las bestias, siendo tú el mayor, porque te has ahorrado matarlos para que te den a sus crías en beneficio de la glotonería, de la cual has intentado hacer sepulcro para todos ellos».

El autor se refiere al ser humano como una tumba para los otros animales, los que come en forma de carne.

Pero Leonardo ya respondió, incluso, al clásico «las plantas también sienten», y lo hizo como solo él sabía, con base en el conocimiento científico:

Si bien la naturaleza ha dado sensibilidad hacia el dolor a los organismos vivos que poseen capacidad de movimiento, para preservar así las extremidades que en este movimiento están sujetas a disminuir o ser destruidas, los organismos vivos que no poseen la capacidad de movimiento no tienen que encontrarse con objetos contrapuestos, y las plantas, en consecuencia, no necesitan tener sensibilidad hacia el dolor. Por esta razón, si las rompes no sienten dolor en sus extremidades como sucede con los animales.

Esta reflexión forma parte de un manuscrito que se conserva en el Institut de France en París.

De igual manera, Leonardo da Vinci se mostró crítico con la devastación de los bosques para obtener recursos, y también con la esclavitud y la invasión de territorios, en pleno auge del colonialismo. De hecho, el artista conoció personalmente y compartió mecenas con Américo Vespucio (1454-1512), el primer explorador en darse cuenta de que el Nuevo Mundo no formaba parte de Asia, sino que era un continente independiente al que daría nombre: América.

PROFECÍAS

En concreto, trató en tema de la esclavitud en sus Profecías, una serie de textos, acertijos y aforismos breves en los que describe cuestiones cotidianas, comportamientos humanos o de la propia naturaleza en un tono enigmático. Muchas de ellas están escritas en futuro, pese a que describen situaciones del presente, algunas, incluso, relacionadas con la explotación animal.

Por ejemplo, sobre las abejas y la extracción de miel relata: «Muchas serán cruelmente despojadas de sus provisiones, de su alimento, serán sumergidas y ahogadas por personas carentes de corazón».

Asimismo, sobre los animales criados para consumo, Leonardo describe: «A infinidad de animales les serán arrebatadas sus crías, a las que cortarán sus gargantas y descuartizarán de forma cruel».

¿Era Leonardo vegetariano?

Se dice también que Leonardo da Vinci rehusaba de usar piel de animales y optaba por el lino en su lugar. Sin embargo, algunas fuentes indican que su dieta no era cien por cien vegetariana, sino que incluía peces. También se han encontrado anotaciones en sus cuadernos similares a una «lista de la compra» en las que aparece la palabra «carne». Sus biógrafos consideran que únicamente la compraba para sus alumnos.

Pero Da Vinci habría incurrido en otra contradicción que ha llamado la atención de los estudiosos. Y es que el genio se presentaba como una especie de pacifista adelantado a su tiempo, mientras diseñaba armas y elementos propios de la guerra. Algunos biógrafos han interpretado esto como un paso necesario para atraer a mecenas como Ludovico Sforza (1452-1508) o Cesare Borgia (1475-1507).

La figura de Leonardo da Vinci, en definitiva, oscila entre las luces de su genialidad científica y las sombras del tiempo que le tocó vivir. Sea como fuere, parece que el considerado por algunos un pitagórico renacentista no solo heredó del filósofo griego su faceta científica, sino también un pensamiento ético, más de 500 años después sigue desafiando nuestra relación con los otros animales.

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Cervera, C. (2019). La dieta extrema de Leonardo da Vinci que le acompañó hasta la tumba. ABC.

Flores, L. A. (2023). La faceta poco conocida de Leonardo da Vinci como protector de animales. Infobae.

Hurwitz, D. (2002). El Vegetarianismo Ético de Leonardo da Vinci (1452-1519). Unión Vegana Argentina.

Jones, J. (2011). Leonardo da Vinci unleashed: the animal rights activist within the artist. The Guardian.

La Zona Veggie (2022). Cinco frases para reflexionar sobre la explotación animal.

La Zona Veggie (2021). Historia: cómo surgió la experimentación en animales.

López, A. (2015). Leonardo da Vinci y su gran amor por los animales. 20 Minutos.

Suárez, C. (2021). Breve historia del vegetarianismo. Ethic.

Toliver, Z. (2018). Is Leonardo da Vinci the Forefather of the Animal Rights Movement? PETA.

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