Una propuesta aspira a prohibir una treintena de términos en el etiquetado de los productos plant-based
La Comisión Europea ha vuelto a presentar una propuesta para restringir el uso de algunos términos tradicionalmente asociados a productos cárnicos en las alternativas vegetales a los alimentos de origen animal, cinco años después de una primera amenaza que finalmente no llegó a término.
La propuesta forma parte de la revisión del Reglamento de la Organización Común de los Mercados, y según la Comisión Europea, busca mejorar la transparencia y proteger el valor histórico y cultural de los productos cárnicos.
Sin embargo, el propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictaminado que las alternativas vegetales no engañan a los consumidores en su etiquetado, en respuesta a una iniciativa similar en Francia.
La medida pretende que el término «carne» se aplique únicamente a partes de animales y prohíbe su uso en alternativas vegetales, junto con otras 29 denominaciones como «ternera», «pollo», «cerdo», «bacon», «pechuga», «alas», «muslitos» o «costillas». En base a esta descripción y si no se establecen excepciones, también quedaría prohibido el uso de términos como «carne de membrillo».
Hasta ahora, las alternativas vegetales pueden hacer uso de este tipo de términos en la mayoría de los países, siempre que se especifique que se trata de productos vegetarianos, veganos o plant-based.
«Tenemos abundantes datos de varios países de la Unión Europea que demuestran que los consumidores no se confunden con el uso de estos términos. Esta propuesta no tiene nada que ver con la protección al consumidor ni con a transparencia. Es una restricción injustificada al emprendimiento y la innovación europeos», sostiene Rafael Pinto, responsable de políticas de la Unión Vegetariana Europea (EVU), organización que considera que «con todos los problemas reales que enfrenta la agricultura europea, hay políticas mucho más importantes en las que centrarse».
«No se puede declarar como prioridad reducir la burocracia y mejorar la competitividad, y al mismo tiempo presentar propuestas innecesarias como esta. Tampoco se puede hablar de seguridad alimentaria y lucha contra el cambio climático mientras se obstaculiza el desarrollo de soluciones clave. Esta propuesta va contra la agenda de la Comisión y las prioridades de la ciudadanía. Pedimos al Colegio de Comisarios y a la presidenta Ursula von der Leyen que rectifiquen y abandonen este sinsentido», agrega Pinto.
En el Parlamento Europeo, la eurodiputada francesa Celina Imart (PPE) ha presentado una iniciativa similar que será votada después del verano, y que incluye términos excluidos en la propuesta de la Comisión Europea, como «hamburguesa», «salchicha» o «filete».
En España, recientemente se ha prohibido el uso de la palabra «queso» en productos veganos. Así lo ha expuesto la marca alicantina Mommus, que ha tenido que eliminar el término de su etiquetado a pesar de que este aclaraba que se trataba de un alimento cien por cien vegetal. El sector denuncia que esta medida no responde a ninguna demanda real de los consumidores y que únicamente perjudica a las pequeñas empresas y emprendedores.
David Román, presidente de la Unión Vegetariana Española (UVE), recuerda que «numerosos estudios demuestran que los ciudadanos entienden perfectamente que un producto etiquetado como ‘hamburguesa vegetal’ o ‘filetes de soja’ no contiene carne. Prohibir estos términos solo favorece a ciertos intereses económicos y frena la innovación, la sostenibilidad y la libertad empresarial en el sector vegetal, en un momento en que Europa debe fomentar soluciones ante la crisis climática y alimentaria».


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