Más de la mitad de las especies de estos animales están en peligro de extinción en este mar
Tiburones y rayas juegan un papel fundamental en el equilibrio del ecosistema del Mediterráneo, uno de los mares en los que estas especies se encuentran más amenazadas. Más de la mitad están en riesgo de extinción y las poblaciones de algunas de ellas, como el tiburón martillo o la tintorera, han disminuido hasta en un 99%, tal como alerta WWF.
Los tiburones son esenciales en las cadenas tróficas marinas y contribuyen a la captura de carbono, algo crucial ante el calentamiento global y marino que está afectando al Mediterráneo más rápido en un 20% que la media mundial. Cuando estos animales mueren y se hunden en aguas profundas, el carbono de sus cuerpos queda atrapado en los sedimentos oceánicos durante siglos.
Los tiburones también se enfrentan a la amenaza de la pesca y las capturas accidentales en el Mediterráneo, lo que no solo atenta contra sus poblaciones, sino también contra su valor como individuos. A ello se añade la pérdida de hábitat, la contaminación, la crisis climática, la competencia con otras especies y una protección insuficiente. La conservación de los tiburones es, sin embargo, una pieza clave en la conservación del ecosistema mediterráneo.
En 2023, seis nuevas especies de tiburones y rayas fueron protegidas. También se han impulsado nuevas regulaciones dentro de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Además, otros países pueden servir de ejemplo en acciones para la recuperación de estos animales, como la protección de nuevas áreas marinas de cría o alimentación, planes de conservación, tecnologías de rastreo e identificación de zonas críticas de capturas.
WWF impulsa en España, Francia e Italia la creación de un «corredor azul» para tiburones pelágicos. La organización, sin embargo, defiende lo que denomina la «pesca artesanal», que supone otro impacto para todas las especies marinas y olvida su consideración como individuos sintientes.


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