La nueva pirámide nutricional amenaza a los animales, el medio ambiente y la salud de las personas
Las nuevas directrices nutricionales estadounidenses podrían requerir la tala de millones de hectáreas de bosque para cultivos agrícolas destinados a la ganadería. Seguir la pirámide nutricional pro-carne y lácteos impulsada por la Administración Trump no solo tendría consecuencias nefastas para los animales, sino también para el medio ambiente.
La guía hace hincapié en los productos de origen animal de mayor impacto ambiental, como la leche, la carne o los huevos. Si tan solo un número modesto de personas siguiera las directrices dietéticas actualizadas, se necesitarían cientos de millones de hectáreas de nuevas tierras agrícolas.
Según informa The Guardian, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) estima que un aumento del 25% en el consumo de proteínas animales requeriría aproximadamente todo el territorio de California de tierra agrícola adicional al año. Esto implicaría, además, más contaminación y sufrimiento animal.
La nueva pirámide
Las directrices se presentan en una pirámide alimentaria invertida que sitúa los productos de origen animal junto a las frutas y verduras. La nueva pirámide se ha elaborado en base a los intereses de la industria ganadera, y a pesar del impacto ambiental asociado a esta, la ineficiencia y elevado consumo de recursos, y a los problemas de salud relacionados con el alto consumo de carne.
«Estamos viendo cómo se talan millones de hectáreas de bosque, y la expansión agrícola es el principal impulsor de ello», señala Richard Waite, director de iniciativas agrícolas del WRI. La propuesta estadounidense «significa una presión adicional sobre los ecosistemas del mundo».
Contra el consenso científico
Estados Unidos es el tercer país más poblado del mundo y el segundo con mayor consumo per cápita de productos de origen animal. El 90% de los estadounidenses no consume suficientes verduras, pero la mayoría consume más de 1’5 veces la cantidad diaria recomendada de carne.
El énfasis en los alimentos de origen animal en la nueva guía nutricional entra en conflicto con el mensaje casi unánime de los científicos y expertos en salud. El consenso científico indica que sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas y poliinsaturadas reduce el colesterol en sangre y disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas. Sin embargo, la pirámide estadounidense potencia la manteca y mantequilla de origen animal, ricas en grasas saturadas, sobre los aceites de semillas.
Esta no es la única batalla contra la transición alimentaria de la Administración Trump. En enero, el presidente firmó un proyecto de ley para volver a introducir la leche entera en las escuelas, menos de un mes después de que el Senado votara por unanimidad a favor de mejorar el acceso a la leche vegetal en los centros escolares.
Fuente: Plant Based News.


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