La mayoría de las personas aceptan que un perro que vive en la calle no está bien, que probablemente ha sido abandonado o que efectivamente, su responsable lo mantiene en un estado de abandono. No sucede lo mismo con los gatos. Hay quienes parecen creer que los gatos nunca sufrieron un proceso de domesticación como los perros. Que siguen siendo una especie salvaje o que la calle es el mejor hábitat en el que pueden estar. ¿O puede que esto sea solo una forma de no buscar responsabilidades en los humanos?
Por desgracia, toparse con gatos atropellados es algo bastante común en prácticamente cualquier lugar y en cualquier momento del año, aunque a partir de la primavera empieza a hacerse frecuente ver a gatitos de pocos meses de vida tendidos en cualquier calle o carretera tras haber sido atropellados por vehículos cuyo conductor ni siquiera hizo el esfuerzo de parar. Solo con reflexionar un poco sobre esto es fácil llegar a la conclusión de que ningún gato debería vivir en la calle. Si existiera un registro de los gatos que mueren atropellados nos llevaríamos las manos a la cabeza, aunque a veces parece que esto solo les preocupa a las alimentadoras de colonias felinas que luchan por mantener a los animales en buen estado.
Pero los coches no son lo único que amenaza a los gatos en las calles. Algunos tienen la suerte de ser atendidos por estas alimentadoras, e incluso por programas implementados por los ayuntamientos. En otros casos no es así, y muchos están expuestos a enfermedades que nunca serán tratadas. Por supuesto, tampoco son vacunados ni desparasitados, y como mucho, reciben las sobras de la comida de algunos vecinos.
En algunos casos, la situación es aún peor, y ya sea en colonias controladas o no, en ocasiones hay malas personas que se encargan de hacerles la vida imposible a los gatos, y como ejemplo lo sucedido en el municipio zamorano de Boya, donde alguien ha matado cruelmente a toda una camada y ahora su alimentadora está recaudando fondos para esterilizar a los animales y evitar que otros gatitos sufran el mismo destino. Otras veces son envenenados, se les pone comida con alfileres o hay personas que se dedican a increpar a las alimentadoras cuando acuden a atender a los animales. Y todavía hay quienes siguen afirmando que los gatos en la calle están bien.
Por eso, esterilizar es a día de hoy la forma más ética y eficaz de controlar la reproducción de los gatos en colonias felinas y de impedir que sigamos viendo animales atropellados, envenenados o enfermos sin atención. Puede que la esterilización únicamente en las colonias no acabe con la existencia de gatos en las calles mientras siga habiendo personas que permiten a sus animales no esterilizados salir al exterior, pero desde luego, este método reducirá drásticamente el sufrimiento de los felinos sin hogar y la cifra de quienes lo padecen.


Deja un comentario