La diseñadora dejó de utilizar pieles en 2018
Numerosas marcas de la industria de la moda, incluidos gigantes del lujo, ya han dejado de usar pieles de animales en la confección de sus prendas. La piel cada vez se aleja más de las pasarelas mientras ganan espacio las alternativas sintéticas y las fibras vegetales, ambas de menor impacto medioambiental y ético. Sin embargo, otros tejidos de origen animal siguen formando parte de las colecciones. Es el caso de la lana.
La diseñadora Donatella Versace se mostró contundente con su declaración «no quiero matar animales» y en 2018 dejó de utilizar pieles. Ahora PETA le pide en un escrito que extienda su compasión a las ovejas y deje de utilizar lana. La organización en defensa de los animales le recuerda que estas también sufren en el corte de la lana, algunos incluso con resultado de muerte por los métodos y los procedimientos utilizados.
El mundo de la moda empezó a dar la espalda a las pieles en los años 90, tras numerosas denuncias de activistas que revelaron el maltrato que sufren los animales en jaulas hasta ser despellejados. «A las ovejas no les va mucho mejor», señala PETA. El corte de la cola es un procedimiento habitual en corderos que no son enviados al matadero, mientras que en Australia son sometidos a dolorosos cortes de piel para evitar infecciones. El proceso por el que las ovejas son esquiladas también se ha documentado: los trabajadores golpean e inmovilizan a las ovejas para quitarles su lana lo más rápido posible, lo que no solo las estresa, sino que a menudo les produce cortes, a veces en zonas como la garganta, de los que no sobreviven. Las que sobreviven pueden sufrir heridas que no se tratan y acaban siendo enviadas al matadero cuando dejan de considerarse rentables.
Estas prácticas se han descubierto también en granjas con sello de bienestar animal. La industria de la lana también somete a las ovejas a trayectos de kilómetros de distancia en exportaciones de animales vivos para su explotación en distintos países.
Por otro lado, PETA recuerda que la cría de ovejas solo es superada por la de vacas en la producción mundial de metano, gas de efecto invernadero. «Criar ovejas para producir lana es poner en riesgo el futuro del planeta», señalan. A ello se une la deforestación generada por la ganadería tanto para el pastoreo como para la producción de piensos con su correspondiente uso de recursos o la contaminación del agua por los desechos de la ganadería.


Deja un comentario