Corridas benéficas, ¿en serio?

Cada vez que veo un anuncio que informa de la celebración de una corrida de toros benéfica me entran náuseas. A veces, no son solo corridas, sino también becerradas, lo que es, si cabe, aún más vomitivo. ¿De verdad hay que matar animales o a sus crías para recaudar dinero para causas humanitarias? ¿Qué tiene de humanitario torturar y asesinar toros?

En la provincia donde vivo (Zamora), ya me he encontrado varias veces con carteles que anuncian este tipo de eventos sangrientos, cuya iniciativa parte, casi siempre de organizaciones no gubernamentales grandes, y la primera que se me viene a la cabeza es Caritas, aunque hay otras que también realizan este tipo de espectáculos para recaudar fondos, ya sea para la propia ONG o para una causa concreta.

Por más que le doy vueltas, no consigo entender cómo una ONG es capaz de organizar corridas de toros o becerradas que contribuyan a su financiación. De hecho, creo que esto perjudica a la propia asociación en cuanto a su imagen, más que ayudarla. Yo misma no participaría en ningún acto de ninguna ONG ni donaría un solo euro a esta si tengo constancia de que celebra este tipo de espectáculos. Sencillamente, preferiría invertir ese dinero en apoyar a santuarios de animales, protectoras o asociaciones que sí se preocupan por los derechos de los que no tienen voz, aunque me tachen de falta de empatía hacia los humanos, un comentario infundado que recibimos las personas veganas frecuentemente.

Pero ese es mi punto de vista como animalista. Probablemente los taurinos, ganaderos y empresarios de la tauromaquia estarán contentísimos cuando se realizan estos eventos, ya que quizá piensan que acudirá más gente que a una corrida normal, pues el público es cada vez menor y puede que decir que se realiza con fines benéficos llame a más espectadores. Si me pongo del lado de la ONG que organiza corridas benéficas, no se me ocurre otra justificación que la de asegurarse la presencia de ciertos sectores de la sociedad con sus donaciones que pretenden dar buena imagen acudiendo a un acto para ayudar a los desfavorecidos, aunque sin duda nadie piensa en los toros como desfavorecidos.

A las asociaciones que todavía organizan espectáculos taurinos para financiarse (algo que, por otra parte, suena mucho a la época dictatorial pero, sorprendentemente, sigue haciéndose), les diría que probablemente obtendrían más donaciones si no realizaran corridas de toros a las que llaman benéficas, ya que de esta manera no se ganarían el rechazo de buena parte de la sociedad. Pero estas organizaciones son tan grandes y cuentan con tanto apoyo que quizá esto les importa poco.

También les diría que hay otras formas de recaudar fondos, y que además son respetuosas con los animales humanos y no humanos. Pensándolo rápido se me ocurren unas cuantas maneras: venta de artículos, campañas de recaudación online o a pie de calle, o simplemente, organizar eventos en los que nadie muera asesinado, como conciertos, artes escénicas, exposiciones, etc., es decir, aquello que sí representa nuestra cultura.

Ojalá las entidades que todavía, en pleno 2021, organizan corridas benéficas se replanteen esto y decidan sustituirlas por otros espectáculos sin tortura y sin sangre.

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