Probando productos veganos (II)

Tras dar mi opinión, hace varios días, sobre algunos productos veganos que recientemente había probado, hoy vengo con unos pocos más de los que tenía pendiente hablar. La mayoría de ellos los he comido por primera vez en los últimos días, pero hay uno en concreto que ya llevo consumiendo bastante tiempo y que me apetece recomendar porque nunca lo he mencionado.

En esta ocasión, todos los productos de los que voy a hablar los he comprado en supermercados (Froiz y Mercadona), por lo que son accesibles a cualquier persona y no vale la excusa de que son caros, porque la carne y el pescado tampoco son los alimentos más baratos del mercado y la gente los compra porque está normalizado. Esta vez, no me enrollaré tanto como en la ocasión anterior, cuando hablé de nueve productos, y hablaré solo de cinco.

Pero antes de empezar, tengo que mencionar que no se trata de productos de consumo habitual, sino que deberían ser de consumo esporádico, puesto que todos ellos son procesados. Ahora bien, si un día nos tenemos que comer una pizza o una hamburguesa, que sea vegana, por favor. ¡Empezamos!

Varitas veganas tipo pescado Green Cuisine (Findus)

Antes de ser vegana, comía muy poco pescado porque no me gustaba, y tampoco me encantaban los productos procesados con sabor a pescado, así que no es algo que eche de menos, pero me apetecía probar una imitación como esta, pues hasta hace poco era complicado encontrarlas en supermercados y eran más frecuente las alternativas a los productos cárnicos.

Tengo que decir que al probar el primer mordisco, me trasladé a mi infancia porque el sabor es exactamente el mismo que el de las clásicas varitas de pescado y hacía años que no recordaba lo que era ese sabor. Por ello, la impresión que me llevé fue buena, a pesar de que siempre que algo sabe exactamente igual a algo de origen animal, y tiene su misma forma y textura, me hace pensar, sin querer, que no estoy comiendo algo vegano, aunque en el fondo sé que no es cierto.

La pega que le pondría a estas varitas es que, al menos a mí, me repiten, pero esto es algo que me sucede con muchos productos procesados veganos (y me pasaba con los no veganos, antes de cambiar mi alimentación). Su precio es de unos cuatro euros y yo lo compré en Froiz. Aparecen en la foto de la cabecera, pues me las comí junto a una hamburguesa de la que después hablaré.

¿Volvería a comprarlas? Pese a que me han gustado, creo que no volveré a comprarlas, o al menos no de forma recurrente, ya que probando estos productos me doy cuenta de lo innecesarios que son, a lo que se añade esto último que he comentado en el párrafo anterior. A pesar de ello, sí que quisiera probar varitas de otras marcas para comparar.

Rollitos de primavera Froiz

Sobre estos rollitos de primavera, realmente no tengo demasiado que decir, porque me saben exactamente igual que cualquiera de otras marcas. Pero sí podría destacar que es uno de esos productos que, normalmente, suelen ser veganos sin una pretensión concreta de serlo (aunque hay que fijarse mucho en los ingredientes para comprobar que no nos estén colando algo no apto), que no son demasiado caros en comparación con otros congelados y que no están mal para días con poco tiempo o con pocas ganas de cocinar.

Estos rollitos, como casi todos, incluyen una salsa agridulce y cuestan menos de dos euros. Ya ves que no hace falta comprar hamburguesas, salchichas o nuggets vegetales para comer procesados veganos, porque en realidad, siempre han estado ahí,

¿Volvería a comprarlos? No es algo que necesite ni que me encante, pero si un día me apetece y estoy en ese supermercado, los compraré.

Hamburguesas Green & Veggie de brócoli (Froiz)

Literalmente, estas hamburguesas saben a brócoli, y no es para menos, porque son de brócoli, pero sinceramente, para eso, come brócoli. Es más barato y versátil, y si quieres puedes hacer hamburguesas caseras con él. No es que yo sea de las personas que se esperan que una hamburguesa vegetal sepa a una de carne, porque aunque las hay, ni siquiera son estas mis favoritas, como ya he comentado en alguna ocasión.

En el caso de esta hamburguesa concreta, se me hizo bastante raro el sabor, aunque la comí con mayonesa vegana y no recuerdo si alguna otra salsa, con jamón york vegano y con las varitas de «pescado» de las que ya he hablado (creo que la mezcla mejoró la hamburguesa). Para mi gusto, prefiero que este tipo de hamburguesas que no pretenden tener un sabor cárnico sean de ingredientes como tomate, pimientos o berenjena, y muchas veces están más buenas que las que tratan de imitar a las de carne.

En definitiva, el brócoli me encanta, pero no en hamburguesas. Estas cuestan algo más de dos euros y son de Froiz.

¿Volvería a comprarlas? Probaré otras de este supermercado, pero esta no la volveré a comprar.

Pizza vegana de tomate seco y rúcula (Mercadona)

Si hace tres años me hubiesen dicho que podría ir a Mercadona y hacer una compra vegana, no me lo había creído, porque cada vez que iba a este supermercado me quedaba con media lista sin tachar porque no encontraba un montón de productos que quería, y todo eso mientras los demás hablaban maravillas de Mercadona. Ahora no es así, y mucha gente está empezando a criticar ciertos cambios en esta cadena, pero yo estoy feliz de que por fin se hayan acordado de la población vegana.

Sobre esta pizza puedo decir varias cosas, aunque esta vez no tengo ni idea del precio, porque aparecieron con ella en mi casa y no sé cuánto costó. De sabor me ha gustado, aunque quizá es un poco salada (creo que son las tiras de «pollo», o quizá el queso vegano, lo que da ese toque salado en algunos mordiscos). Aún así, me alegro de que ahora las personas veganas no tengamos que conformarnos con comer pizza sin queso y con dos ingredientes, y de que dispongamos de opciones en supermercados como este.

Esta, en concreto, no es que tenga demasiados ingredientes (principalmente son las tiras de «pollo», rúcula y tomates secos), pero a mí me hace recordar a cualquier pizza que me hubiese comido antes de ser vegana y no creo que una de jamón y bacon esté necesariamente más buena que esta.

¿Volvería a comprarla? Sí. No será de forma habitual, pero seguro que cae en alguna de mis visitas a este supermercado, que tampoco es que sean muchas ni frecuentes.

Croquetas de espinacas con piñones (Mercadona)

Estas croquetas fueron uno de los primeros productos veganos que vi en Mercadona, y desde que las descubrí, las he comprado, así que no es algo nuevo que acabe de probar como el resto de alimentos de los que he hablado, pero me apetecía mencionarlas porque son de mis favoritas. Y es que las croquetas sí que me encantaban cuando comía carne, y sí que las he echado de menos cuando me hice vegetariana, y después siendo vegana. El problema es que casi siempre encontraba, como únicas opciones, croquetas veganas de setas, y las setas no me gustan, así que las croquetas de setas, tampoco.

Y no es que unas croquetas de espinacas me hagan recordar a las de pollo o a las de jamón que comía de pequeña, porque ni lo pretenden ni es mi intención que se parezcan cuando las busco en un supermercado. En este caso, creo que los piñones son lo que les da un toque especial, y no está nada mal disponer de un fruto seco tan caro en unas croquetas de un euro y medio.

En cuanto a textura y consistencia, no tengo nada que reprochar. No se deshacen al cocinarlas y son suaves al gusto, aunque he notado que a veces sí se abren un poco.

¿Volvería a comprarlas? Sí, y de hecho, llevo años haciéndolo.

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