La compañía ha recortado el 10% de su plantilla y ha cerrado varias plantas de producción
El gigante cárnico estadounidense Tyson Foods no vivió su mejor año en 2023. La compañía ha cerrado varias de sus plantas de producción o mataderos y tiene previsto cerrar otros cuatro en 2024, responsables de matar y procesar una décima parte de los pollos de la empresa.
Una tendencia similar es la que han seguido otros gigantes de la industria a nivel mundial, como JBS, cuyas ganancias cayeron por debajo de los niveles de 2022; o Cargill, en la que se redujeron a la mitad. Smithfield Foods, por su parte, ha rescindido contratos con 26 granjas porcinas debido a un exceso de producción.
Sin embargo, esta caída no ha impedido que el consumo de carne siga aumentando en Estados Unidos y otros países, aunque el crecimiento no es tan grande como se esperaba y ha empezado a ralentizarse.
El modelo intensivo de cría de animales ha permitido, en las últimas décadas, que estas grandes empresas vendan la carne a precios muy baratos. En concreto, para la de pollo en 2020 se calculó un incremento del consumo entre un 0’9% y un 2’8% anual, pero este aumento está siendo menor del que se pretendía. A nivel mundial, se había previsto una subida del 2’5%, pero la industria solo ha visto la mitad de ese beneficio.
En esta situación han influido la caída de las ventas, el precio de las acciones, el exceso de producción o la saturación del mercado, pero también la inflación. Los consumidores se están alejando de la carne, pero las existencias son las más altas de la historia.
En agosto, Tyson informó de un descenso de las ventas del 3%. En 2023, la bajada ha sido del 0’8% con respecto a 2022. La compañía ha recortado el 10% de su plantilla y sus acciones se desplomaron un 16% en mayo, su nivel más bajo desde la pandemia.
El año pasado, el gigante cárnico se vio envuelto en una polémica por las condiciones de sus trabajadores, la mayoría refugiados e inmigrantes entre los que se encontraban niños que eran obligados a realizar turnos de noche, por lo que está siendo investigado. Tras el cierre de varios mataderos, la compañía ha ofrecido a algunos de los empleados que han perdido su trabajo reubicarse en plantas de otros estados que se mantienen abiertas.
Una industria en dificultades
En declaraciones sobre el cierre de instalaciones, la empresa ha señalado varios culpables: «la demanda de los consumidores», la presencia de otras fuentes de proteína en el mercado o «una industria en dificultades«, pero a la vez ha mencionado que los cierres posibilitarán una reducción de los costes y una mejora de la utilización de su capacidad.
Desde 2019, Tyson ofrece también pollo vegetariano, y sus esfuerzos en los últimos años se han centrado en presentar sus productos como «sostenibles«.
Hay quienes han señalado que este puede ser el comienzo del debilitamiento de una industria que hasta hace poco parecía intocable, y ponen en duda cuál será el futuro de la carne barata.
Históricamente, la industria de la carne de pollo ha crecido casi todos los años desde que se tienen registros. En 1960, se mató a 1500 millones de aves fueron para consumo humano en Estados Unidos, cifra que ha aumentado hasta los 9500 millones cada año. Un estadounidense medio come unos 18 kilos de pollo anualmente.
Fuente: Sentient Media.
Imagen principal: Otwarte Klatki.


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