Cómo responder a un cochero

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En 2025, sigue habiendo turistas que pagan por un paseo a caballo en distintas ciudades del mundo, pero esta actividad es cada vez más cuestionada y criticada, y deja de tener sentido si queremos una sociedad civilizada que respete a los animales. Por eso, en 2026 no veremos más carruajes tirados por caballos en la ciudad de Málaga, una medida que también han tomado capitales como Mallorca o fuera de nuestras fronteras, Cartagena (Colombia). Porque eso de ver a los caballos como medios de transporte forma parte de una mentalidad muy medieval. Mejor dejarlo para el cine, y recreados con tecnología, no con animales reales, por favor.

Como suele ocurrir, cada vez que se toma una medida como estas, en beneficio de los animales, los medios de comunicación tienden a dar voz a las opiniones contrarias. Uno de los cocheros de Málaga ha expresado en un diario local que los caballos utilizados «están mejor que las personas», que disponen «de agua, comida y descanso» y que el fin de estos carruajes «los llevará a todos al matadero».

Pues bien, ningún animal explotado para cualquier fin está mejor que los seres humanos que viven con comodidad, privilegios, libertad de toma de decisiones o la capacidad de elegir utilizar a un caballo como medio de transporte en lugar de un coche. Esta frase es muy repetida por los ganaderos que mantienen explotaciones extensivas, por los criadores de toros que serán torturados en plazas, por quienes tienen gallinas para autoconsumo de huevos, e incluso se ha llegado a afirmar en referencia a los animales utilizados en laboratorios.

La explotación es incompatible con el bienestar animal, independientemente de la forma como se mantenga y trate a los animales. Que no se les maltrate físicamente no significa que estén bien, aunque en este caso podemos entender que obligar a equinos a cargar con personas todos los días de su vida sí es maltrato físico. Y por cierto, que haya seres humanos en condiciones de vida lamentables, que también son explotadas laboralmente e incluso esclavizadas u obligadas a realizar actividades que no quieren hacer tampoco justifica el uso de otros animales que supuestamente viven mejor.

Este argumento va ligado con el siguiente: «Tienen agua, comida y descanso«. Es que solo faltaba que no lo tuvieran. Hay personas secuestradas a las que también se proporciona agua, comida y descanso y a nadie se le ocurriría justificar por ello su secuestro. ¿Por qué se justifica entonces el uso y el abuso de otros animales por este motivo? El agua, la comida y el descanso son mínimos. Mínimos que además, interesan a los cocheros para evitar que los equinos se desvanezcan en plena calle, lo cual hemos visto repetidas veces, como también hemos visto a caballos muertos de sed y obligados a pasear por las calles a pleno sol, mientras las personas van protegidas del calor en los carruajes. El «tienen agua, comida y descanso» ni siquiera se cumple en todos los casos.

Quienes no necesitan agua, ni comida, ni descanso son los vehículos eléctricos que ya se plantean en algunas ciudades para paseos turísticos libres de explotación animal. Vehículos que no solo atraerán a los turistas que antes se montaban en un caballo, sino también a todos aquellos que no lo hacían por compasión hacia los animales.

¿Y qué pasará con los caballos? Que irán todos al matadero, dicen los cocheros. No podemos negar que este es un peligro existente, y por eso todo plan político que conlleve la eliminación de los coches de caballos debe plantear el traslado de los animales a santuarios o refugios donde tengan una digna jubilación.

Lo cierto es que este argumento suena más como una especie de amenaza: si no me permites explotar al caballo, lo envío al matadero. ¿Es ese el bienestar animal del que tanto afirman preocuparse los cocheros? Algunos de ellos, por cierto, envían a los equinos al matadero cuando son ancianos o cuando por cualquier otro motivo dejan de servirles para dar paseos a pleno sol.

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