Todas las personas idolatramos a alguien. Artistas, políticos, influencers, deportistas, escritores… Nos gustan sus obras, sus discursos o su forma de ser ante las cámaras. En el movimiento vegano, también sucede esto. Generalmente, a las personas veganas nos hace ilusión que figuras del mundo del cine, de la literatura, del deporte o de la política defiendan nuestros valores. Pero el animalismo también tiene sus propios «influencers», y no solo aquellos que defienden a los animales a través de Internet.
A menudo recordamos a personajes históricos que han hecho sus aportes al movimiento, desde Pitágoras hasta Donald Watson, pasando por Arthur Schopenhauer, Jane Goodall o Peter Singer. Algunos, como estos dos últimos, son o han sido nuestros contemporáneos. Nos han dejado incontables registros, reflexiones, obras escritas y otros documentos que compilan su visión de los animales y el mundo actual. Por esta misma razón, al veganismo se le han caído algunos mitos.
Ciertas personas influyentes del movimiento han defendido vulneraciones graves de los derechos humanos, como el genocidio en Gaza, han hecho declaraciones racistas, xenófobas o machistas, e incluso contra los propios animales que dicen defender. Esto no son simples incongruencias o contradicciones internas a las que nos enfrentamos todos los seres humanos. Cuando alguien tiene un altavoz, debe ser responsable con lo que promueve, y más, si cabe, en la era de Internet.
¿El mejor discurso que jamás escucharás?
Las personas que nos hemos hecho veganas alrededor del 2010 conocemos de sobra «El mejor discurso que jamás escucharás«, un vídeo de algo menos de una hora que muchas nos vimos de principio a fin antes o después de haber dado el paso al veganismo. Hay quienes afirman que este fue el impulso que les hizo acercarse a la defensa de los animales. O de forma un tanto exagerada, que verlo haría cambiar sus hábitos a cualquier persona.
Se trata de un discurso del activista Gary Yourofsky ante estudiantes a los que muestra y explica las distintas formas de explotación animal con argumentos a favor del veganismo.
Gary era un ejemplo a seguir. Y no es porque no hubiera otros referentes veganos, o porque él tuviera la verdad absoluta. La influencia de Yourofsky no dejó de verse motivada por su contexto. Hace 15 años, su discurso era de lo poco que podía encontrarse en Internet sobre veganismo, y las personas preocupadas por los animales necesitábamos una guía, queríamos argumentos para rebatir comentarios que nos molestaban y sentir que no éramos las únicas en el mundo defendiendo a los animales. Gary nos dio todo eso. Hoy algunas también nos sentimos un poco solas, pero contamos con muchos más recursos, y muy accesibles.
Los años han pasado y Gary ha ido mostrando otra cara un tanto distinta a la del activista vegano que quería un mundo mejor para los animales. Obviando que en sus cada vez menos apariciones públicas ha mostrado un tono bastante agresivo poco recomendable para acercar a la gente al veganismo, Yourofsky ha sido un firme defensor del Estado genocida de Israel. Estado que no solo carga con miles de víctimas mortales a sus espaldas, incluidos animales, sino que también ha usado el veganismo de una forma repugnante para lavar su imagen.
Pero no ha sido el único. Hay una larga lista de celebridades veganas que apoyan las políticas genocidas. Morrissey, al que algunas hemos idolatrado como vegano y también como músico, es una de ellas. O la simpática actriz Mayim Bialik (The Big Bang Theory).
Después de la decepción
Tal vez es natural que nos decepcionen. No dejan de ser personas a las que no conocemos. Tras esa decepción, separar al artista de la obra puede ser un error. Hay quienes nos piden que lo hagamos. Que cuando una persona es vegana, lo demás no importa. Que lo relevante es su papel dentro del movimiento de defensa de los animales. Lo que ocurre es que a veces ese es un papel antagónico, incluso para los propios animales.
La ética, la compasión, la empatía, el respeto, la consciencia, la responsabilidad, la justicia o la liberación, adjetivos con los que a menudo se vincula el veganismo, no casan con los genocidios, el racismo, la xenofobia o el machismo.
Las personas que ponemos sobre la mesa este debate no somos las que desvirtuamos el mensaje del veganismo. Lo mínimo que podemos exigir a quienes apoyan violencias es que sean responsables con los valores del movimiento del que forman parte, porque si no lo son, sus mejores discursos estarán siempre envueltos en una incoherencia que termina por corromper el mensaje de una causa justa.


Deja un comentario