¿Leyenda o realidad? El vegetarianismo de San Francisco de Asís

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San Francisco de Asís (1181-1226) a menudo se menciona en la lista de personajes históricos que han sido vegetarianos. Sin embargo, hay muy poca evidencia de que el considerado patrón de los animales y el medio ambiente llevara una dieta sin carne. Tampoco podemos afirmar que era un animalista tal como entendemos esta palabra hoy en día. Aunque en sus escritos se encuentran reflexiones interesantes en cuanto a nuestra relación con los otros animales, también hay extractos que invitan a pensar que su concepción hacia estos no siempre era amigable.

La historia ha presentado a San Francisco de Asís como un fraile que vivía en armonía con la naturaleza, tras una juventud sin preocupaciones como hijo de un rico comerciante. La orden religiosa que fundó, la de los franciscanos, se caracteriza por la pobreza voluntaria, la vida sencilla y fraterna y el traslado a la realidad del Evangelio para su imitación.

La relación entre los animales y San Francisco de Asís puede englobarse en dos bloques: cómo el santo se refirió a ellos en sus escritos y el relato tanto de sus coetáneos como de autores posteriores.

Simbología

Los animales están presentes en la obra de San Francisco de Asís con una alta carga simbológica, a veces moralizante.

Destacan sus sermones a los pájaros, escenificados en varias obras artísticas posteriores. Las aves se asocian en los escritos del santo con la ascensión y la purificación, así como el cordero se vincula con la imagen de Cristo. De todas ellas, siente predilección por algunas especies, como la alondra, que se ha interpretado como un símbolo del propio fraile.

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Derek Keats | Pexels

De estos sermones a los pájaros surgieron después leyendas que posicionan a San Francisco de Asís como una especie de «encantador» de animales. En este sentido, se menciona que el fraile se integraba en las bandadas de aves, o que las liberaba de jaulas pero estas preferían quedarse junto a él.

Uno de los relatos más difundido siglos después de la muerte de San Francisco es, de hecho, el que afirma que el fraile compraba aves enjauladas para liberarlas o corderos para salvarlos del sacrificio. Otras historias se centran en conejos y liebres que buscaban la protección del santo.

Seres sumisos

Estas anécdotas, más cercanas a la fábula que a la crónica histórica, han transmitido la imagen de San Francisco de Asís como un precursor del animalismo. Pero nada más lejos de la realidad: si atendemos bien a la narración, vemos que los animales se presentan como seres sumisos que escuchan y siguen las órdenes y los deseos de un ser humano; y no como individuos con intereses y necesidades propias, concepción del animalismo actual.

Además, el tono es especialmente positivo hacia los animales que simbolizan conceptos que para la religión cristiana son buenos, pero no tanto hacia otros. En este sentido, otro de los relatos cuenta cómo San Francisco maldijo a una cerda para que muriera a los tres días por haber matado a un cordero (vinculado este último a Cristo).

El lobo de Gubbio

Pero no todos los animales que tradicionalmente se han asociado con elementos negativos aparecen mal parados en las leyendas sobre San Agustín.

Una de las más conocidas es la del lobo de Gubbio, que narra el viaje del santo a la ciudad italiana de Gubbio, cuyos habitantes vivían atemorizados por la presencia de un lobo que atacaba a animales y personas. San Francisco buscó al cánido, animal que el cristianismo asociaba con el diablo y el mal, que en un primer momento se abalanzó a él. Pero el fraile se refirió a él como «hermano lobo» y le dijo que sus actos estaban causando daño. Acto seguido, le prometió que los habitantes de Gubbio le proporcionarían comida si cesaban sus ataques. El lobo aceptó y convivió desde entonces en la ciudad.

Así como al lobo, San Francisco se dirigía a los otros animales y a distintos elementos de la naturaleza como «hermanos». Pero no se puede desprender de sus textos que no legitimara el uso de animales para comer, vestir o trabajar; o que no antepusiera al ser humano sobre estos, desde esa concepción cristiana que considera que los otros animales han sido puestos por Dios en la Tierra para uso y disfrute del ser humano. Aunque abogaba por no maltratar animales «de manera innecesaria», esta expresión deja lugar a interpretaciones o a justificaciones del maltrato cuando lo creyera necesario. Por ejemplo, en la alimentación.

¿Vegetariano?

Aunque los historiadores hasta ahora no han dado mucha importancia al vegetarianismo que habitualmente se ha vinculado con San Francisco, algunos estudios recientes señalan la falta de evidencia de que el fraile siguiera esta dieta.

Cabe recordar que el consumo de carne en la Edad Media no formaba parte del día a día del común de los mortales. Mucho menos en monasterios donde la austeridad era una norma, si bien la abstinencia total de carne podía interpretarse como una herejía, con sus correspondientes castigos. Se ha especulado que este podría ser uno de los motivos por los que San Francisco nunca llegó a adoptar una dieta vegetariana, si bien lo más probable es que la alimentación de los franciscanos se basara en interpretaciones de los evangelios.

Por otro lado, aunque se ha dicho que San Francisco evitaba la carne, los franciscanos no tenían como regla la abstinencia total de este alimento, sino la sencillez y la moderación. En muchos casos, esto podía traducirse en dietas vegetales. Pero no porque estas sean pobres en ingredientes, sino porque la carne ya entonces se asociaba con la opulencia. El vegetarianismo, ocasional o frecuente, de San Francisco probablemente estuvo más relacionado con esa vida de humildad de los frailes que con cualquier filosofía animalista.

Celebraciones y enfermedad

De San Francisco de Asís, de hecho, se ha mencionado que pedía carne en celebraciones como la Navidad y que no la rechazaba cuando le era ofrecida por invitados, aunque podía sentirse incómodo con la abundancia. Según el poeta e historiador del siglo XIII Julián de Espira, el santo fingía comer carne cada vez que se la ofrecían, para después esconderla en su regazo de forma discreta.

Otra de las anécdotas difundidas sobre el fraile responde a su petición de pescado en un momento de enfermedad. En general, se ha señalado que el santo justificaba el consumo de carne en estos casos y que la exigía para otros frailes cuando enfermaban, mientras que para los sanos predicaba la abstención. En esto coinciden normas religiosas como la Regla de San Benito.

Para concluir, no tenemos la información para asegurar que San Francisco de Asís fuera vegetariano, pero tampoco se puede afirmar con contundencia que no lo fuera. Sí se desprende de los relatos sobre su vida que fue cercano a esta alimentación, al igual que a los animales, aunque tampoco era un animalista en el sentido actual de la palabra.

FUENTES CONSULTADAS Y ARTÍCULOS RELACIONADOS

Grumett, D. (2007). Vegetarian or Franciscan? Flexible Dietary Choices Past and Present, Journal for the Study of Religion, Nature and Culture, 1(4), pp. 450-.467-

La Zona Veggie (2021). Historia: Edad Media, carne y religión.

La Zona Veggie (2021). Historia: la visión de los animales a lo largo del tiempo.

Montero, I. (1982). San Francisco de Asís y símbolos animales.

Prokop-Duchnowska, M. (2023). San Francisco, amante de la naturaleza, ¿era vegetariano? Alteia.

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