El Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea han aprobado una ley contra la deforestación, relativa al comercio de productos vinculados con esta. La normativa requerirá que las empresas demuestren que sus productos no han contribuido a la destrucción de los bosques, una condición que tendrán que cumplir si quieren vender en el mercado europeo, tal como explica WWF.
La misma organización señala que las importaciones agrícolas a Europa son las segundas responsables de la deforestación en todo el mundo y que la agricultura es la causa de más del 90% de la destrucción de los bosques. Pero no pensemos que esta agricultura es la que se utiliza para consumo humano. No, estamos hablando de los cultivos de soja y cereales destinados a los animales que malviven en granjas. Por lo tanto, deberíamos decir que es la ganadería la responsable de ese gran porcentaje de la deforestación global, sin restar importancia a otros cultivos no destinados a la ganadería que también deforestan, como el café, el cacao, el aceite de palma o la propia obtención de madera.
Por explicarlo de otro modo, la ganadería de los países europeos se nutre de la deforestación en otros países para cultivar los alimentos con los que se fabrica el pienso que comen los animales. La nueva legislación, por tanto y teóricamente, no debería permitir la venta de carne procedente de animales que se han alimentado de este tipo de piensos, algo que probablemente no guste demasiado al sector.
Las organizaciones recuerdan que el éxito de la nueva legislación dependerá de los controles de cada país y de que se apliquen sanciones disuasorias. Cabe preguntarse si la actividad ganadera en la Unión Europea realmente se verá perjudicada por la nueva normativa.


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