Las personas veganas solemos estar o hemos estado expuestas a información muy negativa, triste y decepcionante sobre la explotación que sufren los animales. Muchas hemos visto documentales con imágenes explícitas donde se aprecia el maltrato que sufren o cómo mueren, y si no hemos querido verlo, seguramente lo hayamos leído. No es fácil no entender cómo es posible que este sistema funcione sin que nadie lo contradiga. No es fácil estar rodeadas de una sociedad que lo perpetúa. Pero aún así, si queremos invitar a la reflexión, es necesario que comuniquemos en positivo.
Lo cierto es que dentro de nuestro propio colectivo, muchas veces nos criticamos entre nosotros, sobre todo en lo que al consumo respecta: «No cambias nada por comer vegetales, hay que hacer más», «por muchas hamburguesas veganas que compres, cada vez se matan más animales», «no eres activista por hacer la compra», «si compras productos veganos de empresas no veganas estás financiando la explotación animal»… ¿No están todas estas frases a la altura de esas otras que escuchamos por parte de personas no veganas que tratan de justificarse». Comentarios como: «no vas a cambiar el mundo», «no consigues nada por ser vegana», «por cada hamburguesa vegana que te comas, yo comeré dos chuletones».
¿Sirven realmente de algo estos comentarios? Lo cierto es que no y que en nada se diferencia un vegano diciéndole a otro que no va a cambiar nada de un no vegano diciendo a un vegano esa misma afirmación.
Por supuesto, dentro del veganismo es necesario el debate y es muy necesario plantearnos qué tipo de consumo queremos promover, si apoyamos a empresas veganas pequeñas o a grandes marcas que solo quieren lucrarse vendiendo productos veggies o qué más podemos hacer en esta lucha, siempre dentro de nuestras posibilidades, porque puede que no todo el mundo esté preparado para entrar a una granja a documentar cómo viven los animales, para participar en una vigilia o para pasar medio año como voluntario en un santuario. Y no pasa nada.
Dejemos de criticar a quienes hacen recetas plant based en Instagram, a quienes compran productos de grandes empresas, a quienes aceptan entrevistas en medios de comunicación para hablar de veganismo a pesar de que estos lo ridiculicen o a quienes tienen miles de seguidores en redes sociales y hacen una campaña pagada por una marca vegana. Podemos hablar de todos estos temas y plantear opiniones sin ese negativismo y pesimismo que a veces nos caracteriza, sin afirmar que estas personas no ayudan al movimiento, porque puede que la realidad sea todo lo contrario. Puede que esas personas con seguidores estén llegando a más gente que tú criticándolos y a veces insultando detrás de una pantalla. O puede que no, pero nuevamente, hay muchas formas de plantear la crítica, y no todas son acertadas.
Por desgracia, hay quienes pierden demasiado tiempo diciendo en redes sociales todo lo que no vamos a lograr por ir a hacer una compra sin productos de origen animal. Un tiempo valioso que podrían invertir en hablar de la realidad de las granjas y los mataderos, de los laboratorios, de la tauromaquia, de la caza, de los circos o los zoológicos… Y hablar, por cierto, desde el respeto. El respeto por las personas, no por la explotación animal.
Está claro que cada vez que menciones que a las vacas se les arrebata a sus hijos para utilizar su leche para consumo humano, que la puesta de huevos destroza a las gallinas, que los toros sufren una tortura indescriptible en la plaza o que la caza es cruel e innecesaria vas a tener, probablemente, alguna que otra respuesta por parte de alguien que justificará el consumo de leche y de huevos, que dirá que el toro no sufre o que no vayas a las corridas si no te gustan y que la caza es necesaria.
Pero la contestación a todo eso no puede basarse en llamar «asesino» a un torero o cazador, porque aunque literalmente la actividad que realizan consiste en asesinar, ese tipo de palabras solo generan más rechazo hacia el veganismo, al igual que llamar «explotador de animales» a un ganadero. Porque la lucha no es contra las personas, sino contra el sistema de explotación y de opresión.
Es perfectamente posible mostrar la realidad de ese sistema, por cruel que sea, sin caer en el desprecio hacia el interlocutor o hacia quienes este defiende. Si ellos lo hacen, no caigamos nosotros en el mismo error. Hay personas que realmente quieren entender el veganismo. Otras no van a pasar de enseñarnos la foto del chuletón, del león comiendo una cebra o de decirnos que las plantas sienten, y a veces es mejor ignorarlas que intentar explicarles algo en lo que no tienen interés.
Y por cierto, no hay nada de malo en mostrar mensajes optimistas, aunque podemos debatir hasta qué punto ciertos mensajes invitan o no al conformismo. Desde luego, no van a dejar de existir los mataderos porque subas una receta vegana a Internet o porque digas ha caído el consumo de carne. Siempre habrá alguien que te diga que eso no es cierto, que cada vez se matan más animales y que la demanda aumenta. Pero en países como España, eso se debe a las exportaciones y a ese aumento de la demanda en otros lugares del mundo, lo cual no deja de ser preocupante, pero no quiere decir que lo estemos haciendo todo mal y que no estemos cambiando nada.


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