Historia: Plutarco, la carne y la razón en los animales

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Plutarco fue un filósofo e historiador griego que vivió aproximadamente entre los años 46 d.C. y 120 d.C., durante el Imperio Romano. Su obra más recordada es Vidas paralelas, aunque hoy la que nos ocupa es otra. Como otros filósofos de la Antigüedad, uno de los temas sobre los que escribió Plutarco fue el de los animales, aunque desde una perspectiva diferente, dejando de lado la biología para abordar la ética y nuestra relación con los no humanos.

Durante siglos, fueron muchos los filósofos que asumieron que los seres humanos tenían alma, pero no así el resto de los animales. También fueron muchos quienes negaron que los animales pudieran sentir. Plutarco fue una de las excepciones.

En su obra Acerca de comer carne, que a día de hoy podemos localizar fácilmente, aunque está incompleta en algunos fragmentos, el filósofo se pregunta en qué momento un ser humano decidió comer carne y apunta a diferentes explicaciones: al hambre y la necesidad o a una carencia en el desarrollo de la inteligencia, algo que corresponde a tiempos pasados. Para Plutarco, comer carne en su tiempo carece de sentido porque no existe esa necesidad y únicamente se hace por placer, si bien algunos estudiosos han señalado que él mismo no fue vegetariano.

«Pero ahora, ¿qué rabia y qué furor os incitan a cometer tanto crimen, cuando estáis saciados de tan gran afluencia de cosas necesarias para la vida? ¿Por qué calumniáis ingratamente a la tierra, como si ella no os pudiera alimentar?»

Plutarco, Acerca de comer carne

El filósofo se pregunta cómo es posible que los humanos escojan comer carne teniendo a su disposición una gran variedad de alimentos de origen vegetal que no implican crueldad hacia otros animales.

Leyendo a Plutarco, podemos encontrar respuesta a algunos de los comentarios que suelen hacernos a las personas veganas, como «los leones también matan para comer». Como podemos observar, esto ya ha sido rebatido al menos desde el siglo I.

«Si otros animales matan es por necesidad de alimento, mientras vosotros lo hacéis por deleite; y no coméis leones ni lobos tras pelear con ellos y matarlos, sino que elegís los que son inocentes, mansos y domesticados, los que no tienen dientes para morder, ni garras para defenderse; es a esos a los que cogéis y matáis como si la naturaleza los hubiera traído solo para vuestro placer»

Plutarco, Acerca de comer carne

Esto conecta con otro punto que trató el filósofo: la domesticación de otros animales. Plutarco critica que el ser humano haya domesticado a ciertas especies consideradas más dóciles con el único fin de obtener carne. También habla de la inteligencia de estos animales domesticados para lograr adaptarse al cambio y repetir comportamientos antinaturales para ellos. Es curioso cómo a día de hoy todavía hay quienes consideran que los animales utilizados para consumo son «más tontos» sin pensar más allá, algo que también tiene mucho que ver con la cosificación que hacemos de estos o el hecho de considerarlos inferiores, otro tema tratado por Plutarco:

«Nada nos conmueve de los desgraciados animales, ni su bello colorido, ni la dulzura de su voz melodiosa, ni la sutileza de su inteligencia, ni la limpieza de su vida, ni la vivacidad de los sentidos y el entendimiento; y así, por un poco de carne, les privamos de la existencia, les arrebatamos el sol, la luz y el curso de la vida a la que la naturaleza les había destinado; y pensamos luego que las voces que lanzan movidos por el miedo no son articuladas, y que no significan nada, cuando en realidad son plegarias, súplicas y peticiones en las que esos pobres animales nos gritan»

Plutarco, Acerca de comer carne

Lejos de la creencia de los animales como objetos o máquinas, Plutarco señala que estos sienten y recuerdan lo sentido para volver a ello si les produjo satisfacción o evitarlo si les resultó desagradable o que sienten miedo y actúan en consecuencia, al contrario que los árboles, que no tienen la capacidad de sentir. Otro de los comentarios que solemos escuchar las personas veganas y que, de nuevo, ha sido respondido al menos desde el siglo I.

También podríamos extrapolar a la forma de pensar de la actualidad otra de las condenas que hace Plutarco, esta vez hacia quienes se indignan por el maltrato animal, a excepción de si este sucede en un matadero.

«Me parece que quien daña y atormenta a un ser vivo no es peor que quien le quita la vida y le hace morir, pero por lo que veo, sentimos más lo que es contra la costumbre que lo que es contra la naturaleza»

Plutarco, Acerca de comer carne

Por otro lado, el filósofo nos da una pista sobre la relación entre la comida y la clase social en la época. Leyéndolo, no es difícil adivinar que como a lo largo de casi toda la historia, comer carne era una cuestión de clase. Este alimento quedaba relegado a las personas más adineradas mientras que para el resto su consumo era mucho menos frecuente. La carne entonces era un elemento más de ostentación.

«Qué horror produce ver la mesa de los ricos servida y cubierta por cocineros y salseros que revisten esos cuerpos muertos; pero más horrible es todavía ver cómo la quitan, pues los restos que se llevan suponen más de lo que se ha comido: para nada, pues, se ha dado muerte a esos animales»

Plutarco, Acerca de comer carne

Además de las cuestiones éticas, Plutarco alude a la biología como un argumento más contra el consumo de carne, y señala que los humanos no tenemos «pico ganchudo ni garras afiladas, ni dientes puntiagudos, ni un estómago tan fuerte, ni unos humores tan ardientes que pueden cocer y digerir la pesada masa de la carne cruda», para después agregar que «la naturaleza (…) muestra por sí misma que no aprueba la costumbre de comer carne. Y si te obstinas en que la naturaleza lo ha destinado a comer carne, entonces mátala tú mismo por tus propios medios, sin usar maza, ni chuchillo, ni hacha, sino como hacen los lobos, osos y leones». Luego alude a la necesidad de cocinar y condimentar la carne para que nos genere placer comerla.

Los animales utilizan la razón

Además de Acerca de comer carne, Plutarco dedicó más obras a hablar sobre los otros animales y nuestra forma de relacionarnos con ellos. Una de ellas es Los animales utilizan la razón, un breve texto teatral en el que Ulises discute con Grilo, un hombre convertido en cerdo por la diosa Circe, acerca de las ventajas de ser animal.

Ulises está convencido de que Grilo desearía volver a ser humano, pero este le demuestra que no es así. La obra, que tampoco nos ha llegado completa, es todo un alegato a la naturaleza.

FUENTES CONSULTADAS

Bacarlett-Pérez, M. L. (2017). Plutarco y los animales. La Colmena, (65/66), pp. 23-30.

Plutarco (2014). Acerca de comer carne, seguido de Los animales utilizan la razón. Edición de José J. de Olañeta.

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