Hay quienes consideran que la protección animal carece de importancia en comparación con los miles de problemas que afectan a las poblaciones humanas, pero tal vez solo esperan, con este modo de pensar, sentirse más cómodos mientras comen un chuletón, acuden a una corrida de toros o a la matanza del cerdo en familia. Lo cierto es que el derecho animal acumula varios siglos de historia.
En el mundo occidental, el siglo XVII fue un punto de inflexión, cuando surgieron nuevos movimientos cristianos en el ámbito anglosajón con una concepción diferente sobre nuestra forma de relacionarnos con los otros animales. Habitualmente, se considera que la primera ley de protección animal se promulgó en la Irlanda de 1635, cuando se prohibió la sujeción de las colas de los caballos a los arados y arrancar la lana a las ovejas, ambos procedimientos que implicaban un enorme sufrimiento para los animales.
Algunos años antes, en la década de 1620, muchos puritanos ingleses llegaron a la América colonial huyendo de la persecución religiosa. Estos puritanos, que creían en una interpretación literal de la Biblia, consideraban que la Iglesia de Inglaterra necesitaba una reforma integral, ante una manifiesta corrupción. Esto llevó a los gobernantes a desconfiar de este grupo religioso.
Alrededor de 1630, un grupo grande de puritanos ingleses se asentó en buena parte del actual Massachusetts, incluidas las ciudades de Boston y Salem, y parte de los estados de Maine, New Hampshire y Connecticut, en lo que se conoce como la Massachusetts Bay Colony (Colonia de la Bahía de Massachusetts), que perduró hasta el año 1691. Esta fue una de las colonias más influyentes de Nueva Inglaterra y aquella donde se promulgó la primera ley bienestarista de la América colonial.
Antes de la llegada de los colonos, Massachusetts era habitado por tribus algonquinas, un conjunto de pueblos indígenas de América del Norte, con una profunda conexión espiritual con la naturaleza y los otros animales, que practicaban la caza, la pesca y la recolección, pero sin esa visión de dominio europea que deriva en la sobreexplotación. En la década de 1620, cuando los puritanos fundaron la Colonia de la Bahía de Massachusetts, estos pueblos nativos llevaban años siendo víctimas del colonialismo, los desplazamientos y las enfermedades llegadas del otro lado del océano. Aunque hubo períodos de interacciones amistosas, los puritanos trajeron consigo nuevas tensiones, desplazamientos y cambios en las dinámicas sociales, económicas o territoriales.

Body of Liberties
En 1641, los puritanos de la Colonia de la Bahía de Massachusetts promulgaron su Body of Liberties, un conjunto de disposiciones redactadas por el abogado y pastor Nathaniel Ward (1578-1652), que supusieron el primer intento de las colonias de restringir el poder de sus representantes electos, con una serie de derechos y libertades para el pueblo. Entre otros asuntos, la ley alude a los derechos de las mujeres y de los niños (muy escuetos y centrados en el ámbito familiar), de los sirvientes, de los extranjeros y de los animales, aunque establece la pena de muerte en hasta doce casos.
En sus disposiciones 92 y 93, la norma prohíbe la crueldad hacia cualquier animal utilizado o mantenido por los seres humanos, es decir, los domesticados que se usan para las labores del campo, la ganadería o el transporte. Establece, asimismo, la obligación de garantizar el descanso de los animales mientras son transportados, utilizados en viajes o como medios de carga, especialmente si se encuentran fatigados, hambrientos o enfermos, en un intento de prevenir el maltrato.
- Ningún hombre ejercerá tiranía o crueldad hacia ninguna criatura que se mantenga habitualmente para su uso.
- Si algún hombre tiene ocasión de conducir o llevar ganado de un lugar a otro que esté lejos, de modo que se cansen, pasen hambre, enfermen o cojeen, será lícito que los descanse o refresque, durante el tiempo necesario, en cualquier lugar abierto que no sea un campo de cereales, un prado o un recinto destinado a algún uso especial.
Estas leyes reflejaban la creencia puritana de la importancia del cuidado de los otros animales creados por Dios. Este grupo religioso, en su interpretación literal de la Biblia, pensaba que la crueldad era una consecuencia de la salida de Adán y Eva del Jardín del Edén.
Mientras tanto, en Reino Unido, bajo el mandato del también puritano Oliver Cromwell (1599-1658), se redactaron otras leyes de protección animal. En concreto, se prohibieron las peleas de perros, de gallos o de toros, en una legislación que incluía sanciones para quienes las organizaran y participaran.
Lo que vino después
En 1691, los monarcas Guillermo III (1650-1702) y María II (1662-1694) emitieron una carta real por la que se creó la Provincia de la Bahía de Massachusetts, que fusionó la Colonia de la Bahía de Massachusetts, la Colonia de Plymouth, Maine, Nueva Escocia y otras tierras.
Esta nueva entidad política convirtió el territorio en una colonia real cuyo gobernante era nombrado por la monarquía, pero las disposiciones establecidas en 1641 por los puritanos habían perdido su efecto años antes. Ya en 1684, el rey Carlos II (1630-1685) había considerado que la Colonia de la Bahía de Massachusetts tenía demasiada independencia del control real y las leyes comerciales inglesas, por lo que limitó su autonomía. Poco después, entre 1686 y 1689, el monarca Jacobo II (1633-1701) estableció una gran unidad administrativa que unía esta y otras colonias bajo un único gobernador real, Edmund Andros (1637-1714).
Tendrían que pasar casi dos siglos para volver a encontrar leyes contra la crueldad a los animales en Estados Unidos, ya como país independiente. Nueva York tuvo su legislación al respecto en 1828, el estado de Massachusetts la recuperó en 1835; y Connecticut y Wisconsin, en 1838. Casi tres décadas después, en 1866, se creó la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA), pero no fue hasta 1958 cuando se promulgó la primera ley federal que regulaba los mataderos y pretendía evitar el sufrimiento innecesario de los animales, mientras el país exportaba al mundo sus novedades en selección genética que hacían aún más dolorosa la existencia de los animales en granjas a la par que aumentaba la rentabilidad obtenida de estos. Ya en 1966, se promulgó la Ley Federal de Bienestar Animal, que incluyó por primera vez a los animales utilizados para investigación.
Poco a poco y después de siglos de historia, se ha forjado el concepto de «derecho animal», que tiene como base esas primeras leyes del siglo XVII.
Los animales salvajes, por su parte, cargados de simbología para los nativos, no preocuparon demasiado en el mundo occidental, ni siquiera entre las primeras pensadoras y pensadores animalistas. En pleno siglo XXI, a menudo suelen formar parte de leyes independientes de las de bienestar o protección animal, y más centradas en una visión ecologista que de los animales como individuos con necesidades e intereses particulares, lo que resulta especialmente perjudicial para las especies no autóctonas, catalogadas como «invasoras«.
Imagen de cabecera: generada con Inteligencia Artificial.
FUENTES CONSULTADAS Y ARTÍCULOS RELACIONADOS
Castro, C. (2021). La protección y la utilización de los animales en el derecho administrativo español: regulación actual y metas pendientes. Universidad de Zaragoza.
Davis, J. M. (s.f.). The History of Animal Protection in the United States. Organization of American Historians.
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Teaching American History (s.f.). The Massachusetts Body of Liberties.
The Massachusetts Body of Liberties (1641).


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